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Centro Transitorio de Neiva no resiste un ocupante más

Neiva

El hacinamiento del Centro Transitorio de Neiva, es preocupante, actualmente asciende a 364,7 %; es decir, una sobrepoblación de 226 personas privadas de la libertad, pues este lugar, la antigua bodega de Alpina, tiene una capacidad solo para 85 internos; sin embargo, alberga a 310.

Más allá de ser una cifra fría, se traduce en condiciones inhumanas para aquellos que cumplen sus ‘condenas’ allí. Las paredes, cubiertas de moho y humedad, son más que testigos; son cómplices silenciosos de la vulnerabilidad de los reclusos.

Las implicaciones según familiares de los internos, para la salud de quienes residen en estas condiciones son alarmantes. Desde simples problemas respiratorios hasta enfermedades más graves, el moho y la humedad actúan como catalizadores de una crisis sanitaria latente. En un entorno donde la proximidad física es inevitable, el riesgo de contagio se convierte en una sombra constante, amenazando la integridad física y mental de cada individuo.

Pero el problema no se detiene en la falta de espacio y en las condiciones insalubres. La infraestructura misma del centro transitorio, de acuerdo con la queja de uno de los internos, es una manifestación de la negligencia estatal. Una estructura diseñada para albergar a un número limitado de internos se ve desbordada por una realidad que excede cualquier previsión. Además denuncian la falta de agua potable, lo que agrava aún más la situación, convirtiendo una estancia que ya es inhumana en algo aún más desesperado.

Detrás de estas cifras y condiciones desalentadoras se esconde un panorama más amplio de violación de derechos fundamentales. El hacinamiento no solo es una cuestión de espacio limitado, sino también una afrenta a la dignidad y los derechos de aquellos que se encuentran bajo custodia del Estado. La falta de medidas adecuadas para abordar esta crisis que pone en peligro la salud y el bienestar de los internos, y socava los principios básicos de justicia y equidad que deben regir cualquier sistema legal

En Neiva, “el centro transitorio es un símbolo de la sobrepoblación carcelaria, de la negligencia institucional y la indiferencia hacia los derechos humanos más básicos” señaló un abogado defensor precisamente de uno de los internos que tiene que vivir bajo estas condiciones, mientras le definen sustitución judicial.

Fotografías: Germán Hernández Vera

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