inicioOpiniónDe la ineficacia a la eliminación de las notarías.

De la ineficacia a la eliminación de las notarías.

Por: Juan Camilo Morales Conde

Hay quienes consideran que las notarías son “instituciones fundamentales para cualquier sociedad, pues son sinónimos de dar fe, legalidad y seguridad jurídica”, pero, en cambio, hay quienes, como yo, que pensamos que son un negocio suculento de muy, pero muy poco esfuerzo, de mala calidad, y que les quita mucho dinero a los colombianos, convirtiéndose en un rédito alrededor de tan arcaico oficio.

Y aunque ya se ha hablado en reiteradas ocasiones sobre eliminar las notarías en diferentes escenarios, entre esos, el Congreso de la República, esto con el fin de pasar de una presencialidad de pésima atención de sus funcionarios, de oscuros negocios, de trámites innecesarios, y de tiempo gastado de manera inútil, a una virtualidad con trámites ágiles, desde su casa u oficina, fácil de acceder, generando una real confianza legal y sin funcionarios haciéndole mala cara, este aún sigue siendo el negocio por el que muchos notarios han sido destituidos, sancionados, judicializados y condenados por hampones.

Y ¿por qué no ha sido posible eliminarlas? la principal razón es por la incapacidad e incompetencia de los gobiernos de turno y su afán de seguir tercerizando todo, a eso súmele un Poder Legislativo que a todo quiere sacarle negocio, y el típico colombiano que quiere quedarse uga uga. ¿Acaso no puede Colombia ser parte de esos más de 14 países que han eliminado las notarías?

Les voy a poner un ejemplo muy pequeño desde una mala experiencia que me pasó. El pasado 28 de junio, día en que jugó la selección Colombia, y en el que se sentía fuertemente el fervor de las fiestas de San Pedro en Neiva, pero que sin duda alguna resultaba ser una jornada normal, en el que muchos tenían que trabajar sin mayores contratiempos, decidí realizar un trámite notarial que he considerado supremamente sencillo, sacar una copia del Registro Civil de Nacimiento autenticado; sin embargo, para muchos funcionarios al parecer resulta ser un trabajo tortuoso y de mucho esfuerzo.

Siendo las 7:30 de la mañana me dirigí a la Notaría Segunda, ahí sobre la carrera 6ª entre calles 10 y 11, con la dicha de llegar y saber que ya estaban atendiendo a esa hora y cuyo trámite no duró más de 5 minutos, algo de resaltar, ojalá estas buenas y diligentes prácticas se repitan, mientras existan las notarías.

Luego de ahí me dirigí a la Notaría Quinta, la que queda sobre la calle 7 ª entre carreras 8 y 7, experiencia que no fue tan agradable como la anterior, pues una vez llegué faltando 5 minutos para las 8 de la mañana, la Notaría, aunque abierta, aún no prestaba sus servicios, sino hasta las 8 en punto. Durante esos 5 minutos restantes y luego durante 30 minutos más, fui testigo de la ineficiencia, de la mala atención y de la pésima actitud de varios de esos funcionarios que trabajan allí.

Durante el primer hecho, presencié cómo sobre las 8 de la mañana, las señoras trabajadoras de las ventanillas de atención, aún maquillaban sus rostros, mientras hablaban entre ellas. ¡Ojo con esto!: “Jumm, hoy nos toca trabajar todo el día, mientras que el año pasado solo trabajamos hasta mediodía”, le responde la otra: “pues ni que venga la gente a pedir permisos para salir fuera del país después de mediodía, porque no lo voy a hacer, les tocará ir a otra parte”. Y no es que yo estuviera de chismoso en la conversación :D, es que lo estaban diciendo delante las personas que estábamos ahí, y lo decían duro como para que el resto escucháramos. Señor Notario, si no les va a dar el medio día de descanso, entonces exíjales a sus funcionarios.

El segundo hecho sucedió pasadas a las 8 y 5 minutos de la mañana, cuando empezó el desfiladero de los funcionarios llegando tarde, y ya con usuarios esperando. Mientras tanto las dos compañeras de ventanilla, ya estaban armando el desayuno para pedir, y los que iban llegando, sacaban el tiempo para ir hasta el baño y terminar de arreglarse, caso puntal el de uno trabajador de la ventanilla de la entrada, que llegó con toda la calma del mundo, acomodó su bolso, saludó, sacó su gel para el pelo, y fue a ponerse la gomina al baño, mientras este, y otros pobres cristianos esperábamos pacientemente a que se les diera la gana empezar a atender.

Siendo las 8: 15 de la mañana, y al ver que nadie se sentaba en el puesto para la entrega de los registros civiles, decidí interrumpir la desidia de los funcionarios y preguntar ¿Quién es la persona encargada de los registros? Y me respondieron, ¡ojo a esto señor Notario!: “No ha llegado, y parece que ni va a venir”, y de una manera tan gentil, dice: “venga yo le ayudo con eso”. ¡Qué felicidad tan grande la que me dio con esa amabilidad!, tanto así que mi rostro reflejaba la alegría de ver tanta diligencia del funcionario, me hizo recordar a Perezilla y Flash de la película de Zootopia.

Una vez cancelé el valor de trámite, el funcionario que se puso la camiseta 10, fue y dejó el documento encima del escritorio de la “Dotora” que autentica, y que le firma todo al señor Notario, pero para colmos, pues la “Dotora” no estaba en su silla, y me tocó esperar 10 minutos más, hasta que el funcionario, al ver mi cara de “tranquilidad”, tuvo la amabilidad y le llevó el registro hasta donde se encontraba, para que se dignara a firmar.

Pero bueno, no dejemos por fuera al pluma blanca, al ausente de la Notaría, al que le gusta denigrar de otros abogados cuando van a hacerle una consulta a su oficina, pues lo primero que le pregunta es: ¿en qué universidad estudió? para luego, de una manera sutil, pero despiadada, burlárseles en la cara, por creer que todo el que va debe saber, lo que, para él, es algo ya mecánico. Para esa gracia señor notario, acabemos con las notarías, ¿no?, con eso nos evitamos pagarle sueldos de más de 9, hasta 80 y 120 millones de pesos mensuales.

Y un consejo final para los lectores. Entiendo que es más fácil y sutilmente más ágil, llevarles a los funcionarios todo ya listo en una memoria, o enviar a un correo, pero, traten de no hacerlo, porque solo copian la información y ni siquiera revisan, luego les cobran a ustedes el doble, pues una vez usted paga, si el documento queda con un error, les toca pagar una segunda vez, por la negligencia de ellos.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Lo más leido

spot_img