El gremio advirtió que, aunque el empleo mostró un aumento, una parte importante de ese crecimiento se dio en condiciones de informalidad y con bajos niveles de productividad, lo que limita el impacto sobre el desarrollo económico de largo plazo. La construcción, que mantiene encadenamientos con más de 30 subsectores productivos y tiene una alta capacidad de generación de empleo formal, continuó mostrando un desempeño rezagado.

 

Otros sectores también presentaron resultados mixtos. La explotación de minas y canteras cayó 6,2 % en el año, afectada por menores niveles de producción de petróleo, carbón y minerales metálicos. La industria manufacturera, por su parte, creció 1,9 % en el acumulado anual, aunque perdió impulso hacia el final de 2025, con una variación trimestral negativa en el cuarto trimestre.

 

El balance general fue consistente con las proyecciones de organismos internacionales como el Banco Mundial y la Cepal, que anticipaban una expansión moderada de la economía colombiana. Sin embargo, los datos oficiales dejaron claro que el crecimiento continuó apoyándose en el consumo y el sector público, mientras que la inversión privada siguió sin recuperar un papel protagónico.

 

Con estos resultados, la economía de Colombia inició 2026 con señales de mejora frente a años anteriores, pero también con el desafío de transformar un crecimiento apoyado en la demanda interna en uno más equilibrado, con mayor participación de la inversión y la producción.