Por: Faiver Eduardo Hoyos Pérez
Opinión
En Colombia existe un espacio de participación ciudadana que muchos desconocen, pero que representa la esencia de la democracia. No hablo de políticos con salarios millonarios, hablo de jóvenes entre 14 y 28 años que, sin recibir un solo peso, deciden asumir la responsabilidad de ser la voz de miles. En Neiva, estos jóvenes fueron elegidos el pasado 19 de octubre de 2025, y hoy, a pocos días de vencerse el plazo legal aún no han tomado posesión.
De acuerdo con la Ley 1885 de 2018, los consejeros electos deben posesionarse dentro de los tres meses siguientes a la elección. La Procuraduría General de la Nación fue enfática en la Directiva 020 de 2025, al recordar que el 19 de enero de 2026 es la fecha límite, lo que se convierte en un mandato legal cuyo incumplimiento constituye falta disciplinaria. A pesar de este marco normativo, la respuesta institucional en Neiva ha sido lenta. Tan lenta como la reconstrucción del estadio de fútbol Guillermo Plazas Alcid.
El alcalde Germán Casagua ha mostrado disposición hacia las causas juveniles, así lo mostró con la designación de Brenda Daniela Pardo como secretaria de Juventud por méritos, lo cual fue un gesto que merece reconocimiento. Ahora, con la fecha de posesión fijada para el 15 de enero, se espera que esta voluntad se traduzca en acciones concretas y se les permita ejercer a los jóvenes elegidos democráticamente las funciones para las cuales fueron escogidos por la ciudadanía.
Aunque aún estamos dentro del término legal, cada día de demora, es un día menos para que puedan incidir en políticas públicas que afectan directamente a más de 100 mil jóvenes neivanos. Por ello, la convocatoria al acto de posesión es un paso oportuno que debe consolidarse sin más retrasos. Es importante que este proceso se lleve a cabo con la celeridad y el respeto institucional que merece, ya que cualquier dilación innecesaria afecta a los consejeros electos, a la credibilidad institucional y al mensaje que se transmite a las nuevas generaciones sobre el valor de su participación más allá de los periodos electorales.
Por su parte, los nuevos consejeros que pronto asumirán sus funciones tendrán la elección de su mesa directiva, la cual será su primera prueba de fuego. Ojalá actúen por convicción, por su propia conciencia y compromiso con la juventud, y no por presiones externas que decidan quién los representa. El CMJ debe defender su autonomía, actuar con voluntad propia y ejercer el control político que le corresponde, sin convertirse en trampolín de quienes ven en la juventud simplemente un escalón.
La historia reciente nos deja una lección amarga y es que el CMJ saliente de Neiva terminó sesionando con menos de cinco consejeros de juventud, mientras los demás desaparecieron en el camino. Sin duda, la apatía venció a la convicción. Por lo tanto, es importante que esa fotografía no se repita; el nuevo Consejo Municipal de Juventudes merece una posesión digna y oportuna, pero sobre todo merece consejeros municipales de juventud que honren su compromiso hasta el último día de su periodo con la misma convicción del primero.
