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“Yo quisiera una reforma tributaria, no para cobrar impuestos, sino ahorrar plata en el Estado para inversión y no para funcionamiento”

Política

La seguridad, la corrupción y el gasto del Estado son los principales ejes en los cuales el representante a la Cámara Duvalier Sánchez, fórmula de campaña del candidato a la Cámara de Representantes en el Huila Yamid Sanabria, centra su campaña al Senado. No lo hace desde la coyuntura electoral, sino desde una lectura crítica del país y del papel que, dice, ha perdido el Congreso frente a las regiones.

Sánchez sostiene que Colombia llega a este momento con una fractura política evidente. Habla de un país dividido, con posiciones cada vez más radicales y con un debate económico atravesado por la polarización. Aunque reconoce que las cifras oficiales muestran estabilidad, advierte que incluso sectores que antes fueron gobierno y hoy están en la oposición sostienen que el país va mal, una señal, según él, del clima político que se vive.

En su diagnóstico aparecen dos retos inmediatos. El primero es la seguridad. Para el aspirante al Senado, la apuesta por la paz es legítima y necesaria, pero no puede implicar la renuncia a la política de seguridad. “La paz es una apuesta en la que cualquier colombiano puede estar de acuerdo, pero eso no quiere decir que tengamos que claudicar en la política de seguridad”, afirmó. Insiste en que el Ministerio de Defensa debe mantenerse con operativos y funciones claras, mientras avanzan los procesos de negociación, sin que la seguridad quede subordinada a estos.

El segundo reto tiene que ver con las finanzas públicas. Sánchez describe a Colombia como un país endeudado, con poca capacidad de inversión y con un gasto en funcionamiento que sigue creciendo. Desde allí plantea que una futura reforma tributaria debería concentrarse más en reducir el gasto del Estado que en aumentar los impuestos. “Yo quisiera que una siguiente reforma tributaria no fuera cobrar más impuestos, sino ahorrar plata en el Estado para inversión y no para funcionamiento”, señaló.

Sobre su posición política, Sánchez se define como dirigente de centroizquierda y descarta la neutralidad. Desde esa orilla identifica tres problemas estructurales. El primero es la desigualdad, que limita las oportunidades de quienes nacen en la pobreza y los empuja a la informalidad. El segundo es la violencia, que, asegura, ha golpeado a todos los sectores del país y ha marcado a la clase política y a las regiones con desplazamiento y hechos armados. El tercero es la corrupción, a la que califica como el mayor problema nacional.

En ese punto, hace referencia a los llamados elefantes blancos, varios de ellos conocidos en el Huila, y sostiene que no denunciarlos convierte el silencio en una forma de complicidad. Para Sánchez, enfrentar la corrupción implica asumir costos políticos y romper con prácticas arraigadas en la contratación pública.

Su decisión de aspirar al Senado, explica, no pasa por la política tradicional ni por acuerdos económicos o burocráticos. Recuerda que tuvo la opción de aspirar a la Gobernación del Valle, pero eligió el Senado al considerar que regiones como el Huila carecen de una representación fuerte y permanente. Dice que lo mismo ocurre en departamentos como Arauca. Su propuesta es ejercer una representación activa, cercana al territorio y a los problemas cotidianos. “Eso es lo que hace uno como congresista, darle voz a las regiones”, afirmó.

En su recorrido, destaca el potencial productivo del Huila, especialmente en sectores como la pesca de tilapia, orientada a la exportación, y los cafés especiales, hoy reconocidos a nivel nacional e internacional. Sin embargo, advierte que el departamento enfrenta serias dificultades en materia de seguridad, un problema que no es reciente y que tiene raíces en la presencia histórica de grupos armados ilegales y en hechos de violencia ocurridos durante años.

Para enfrentar ese panorama, plantea la necesidad de inversión social, desarrollo económico y una política de seguridad clara, acompañada de procesos de negociación y paz que no debiliten la acción del Estado. A su juicio, sin control territorial no es posible consolidar ningún proceso de transformación.

Sánchez también se refirió al escenario presidencial y a las discusiones internas del Partido Verde. Dijo que prefiere que el partido tenga candidato propio y que compita desde una opción de centroizquierda que entienda tanto la realidad económica como la social del país. Al hablar de Sergio Fajardo, reconoció el valor de su proyecto político, pero cuestionó la dificultad para asumir decisiones ideológicas en la asignación del gasto público. Para Sánchez, definir dónde se invierten los recursos del Estado es una decisión política que no puede evadirse.

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