Por: Fredy Ernesto Tovar Montenegro
Opinión
Han existido errores y equivocaciones en el gobierno de Petro, es demasiado trillado que la Política de La Paz Total se ha convertido en una de las cuentas de cobro que mas palo ha recibido. No es necesario entrar a explicar que constitucionalmente todos los gobernantes de Colombia están obligados a construir Paz y mantenerla como parte del orden social. Y que el diálogo y la Política son la vía más expedita para resolver los conflictos.
Sin embargo, la situación que vivimos hoy de cara a la degradación de los grupos al margen de la ley, demanda una postura más clara y contundente militarmente, en la confrontación a los mismos.
Por lo anterior, genera muchísima incertidumbre que el actual MinJusticia, Andrés Idárraga, reconocida ficha anticorrupción en las huestes de Petro y quien puso las denuncias de la UNGERD, haya sido interceptado con el software Pegasus, bajo las órdenes del Mindefensa, el general Pedro Sánchez.
Y es que, si bien este general entró por la puerta grande defendiendo con vehemencia a su comandante en jefe cuando el periodista Samper Ospina quiso usar de tema de burla al presidente Petro, en el camino ha venido ejerciendo algunas decisiones claramente opuestas a los lineamientos del actual gobierno progresista.
De entrada, su relación con el General Ajúa, delatan a un subalterno y no a un ministro. De otro lado, también ha sido denunciado por acoso a periodistas, entre otros, a Alfredo Serrano de RTVC.
No es secreto que el Ministerio de Defensa ha sido de los ministerios corruptos históricamente, a razón de tener una de las asignaciones presupuestales más onerosas; este ministerio es el directo implicado con los crímenes de lesa humanidad y los crímenes de estado y el responsable de la lucha frontal contra las disidencias de las FARC, el ELN y los clanes del narcotráfico.
El narcotráfico se ha sustentado en sus vínculos con altos mandos de las FFMM, la venta de armamento y municiones a los grupos ilegales es un negocio pulpo de marras, militares de todos los niveles están vinculados a procesos de falsos positivos, muchos terminaron engrosando las filas de mando de los paramilitares, muchos otros salieron de las instituciones castrenses a desarrollar contrataciones millonarias con el Estado.
Todo de espaldas a la tropa doblegada a condiciones de mala alimentación, muchos soldados en condiciones salariales paupérrimas, los soldados y policías rasos haciendo de carne de cañón y los generales y altos mandos celebrando las “victorias” en los clubes y casinos de oficiales.
Y lo más deplorable, es la política mediocre de haber convertido a las FFMM en un aparato de asesinar campesinos, jóvenes indefensos e incluso niños en la guerra.
Muchos militares vinculados en el episodio de los falsos positivos e investigados por violación a derechos humanos, fueron llamados al retiro por parte del anterior Ministro de Defensa, Iván Velásquez. Fue este Exministro quien empezó a darle el giro y cambiar la manera de hacer las cosas, dejando la costumbre de hacerlas “como siempre se habían hecho”.
Sospechosamente, el General Sánchez, viene reintegrando militares como el General Raúl Fernando Vargas, el general Mario Contreras Jiménez, el coronel Gabriel Alexander Ramos García y la oficial María Paulina Leguizamón, entre otros, para darle continuidad a las formas de “como siempre se ha hecho”.
Todos estos militares reintegrados están procesados y comprometidos con falsos positivos, masacres y violaciones a derechos humanos; por deducción lógica, a estos altos mandos de las FFMM no les interesa la paz, ellos si ven en la guerra un muy buen negocio.
Petro debe recomponer todas las veces que sea necesario, la estructura de mando del Ministerio de defensa y de las FFMM, hasta que entiendan que a pesar de sus armas y del derecho a usar la fuerza desde el Estado, los militares deben servir para sostener La Paz y ésta no se mide en litros de sangre y menos en número asesinatos y crímenes de Estado.
