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“Los municipios necesitan más presupuesto directo y menos poder financiero desde el nivel central”

Política

En sus recorridos por municipios y capitales intermedias, desde pueblos del Eje Cafetero hasta visitas recientes a Neiva y distintos municipios del Huila, Juan Sebastián Gómez, candidato al Senado de la República por el Nuevo Liberalismo, repite una cifra que considera reveladora. De los más de 1.100 municipios colombianos, cerca de mil pertenecen a quinta y sexta categoría, cuyos ingresos propios no superan los mil millones de pesos al año. Con ese presupuesto, explica, los alcaldes deben atender transporte escolar, deporte, mantenimiento básico y el primer nivel de salud. En la práctica, sostiene, esas obligaciones vuelven inviables a cientos de territorios y los dejan atados a la Nación.

Esa realidad territorial es el punto de partida de su propuesta política. Gómez plantea cambiar la lógica de distribución presupuestal para que los municipios reciban más recursos directos y el nivel central concentre menos poder financiero. Según él, el Gobierno nacional exige proyectos técnicamente estructurados, pero muchas alcaldías no cuentan con recursos para financiar estudios y diseños. Esa contradicción, afirma, mantiene a las regiones en un círculo de dependencia permanente.

Gómez no habla desde la distancia. Abogado de universidad pública y especialista en gestión de la Universidad Nacional, ha sido concejal en tres periodos, diputado en dos, representante a la Cámara y actualmente es vicepresidente de esa corporación. Manizaleño de origen, insiste en que su mirada nace de haber hecho política desde las regiones y de haber recorrido buena parte del país conociendo realidades distintas entre sí.

Sobre el Congreso, su crítica es directa. Considera que el sistema premia la cantidad de proyectos de ley y no la calidad del debate. Mientras esa lógica se mantenga, dice, seguirán radicándose iniciativas que no transforman la vida de la gente y que solo engrosan cifras legislativas. Para él, ese énfasis ha debilitado el control político, que debería ser la función central del legislador.

En su lectura, el control político tendría que partir de las necesidades reales de alcaldes, gobernadores y comunidades, y solo después traducirse en normas o exigencias al Gobierno nacional. Hoy, señala, ocurre lo contrario. Primero se legisla y luego se mira si la ley sirve.

También cuestiona que el gran debate de cada gobierno no sea el seguimiento al Plan Nacional de Desarrollo. A su juicio, la ciudadanía suele quedarse con promesas de campaña sin saber si terminaron convertidas en políticas públicas o si realmente se ejecutaron. Esa brecha, sostiene, está ligada a la debilidad del control parlamentario.

Gómez advierte además que la administración pública exige conocimientos técnicos que no siempre están presentes en quienes toman decisiones. Sin desestimar la experiencia territorial o el saber popular, afirma que entender presupuestos, contratación y evaluación de proyectos es clave para gobernar con eficacia.

En su discurso aparece una idea recurrente. No basta con que los congresistas vuelvan a los pueblos para tomarse fotos o asistir a fiestas. Lo que la gente espera, según él, es acompañamiento real en gestiones, atención a alcaldes y capacidad de incidir en decisiones nacionales cuando los municipios lo necesitan.

Esa lectura lo lleva a definir el perfil del próximo presidente. Gómez sostiene que el país requiere un mandatario que no provenga de los extremos, que pueda dialogar con sectores distintos y que evite gobernar desde el miedo o el resentimiento político. En su criterio, la polarización actual ha impedido resolver problemas concretos.

Cuando habla del Huila, lo describe como un departamento trabajador y productivo, pero con dificultades logísticas para sacar sus productos y atraer oportunidades. Esa realidad, dice, se replica en cientos de municipios pequeños donde los jóvenes deben migrar a las capitales para estudiar o trabajar.

Su apuesta política apunta a que esas oportunidades puedan existir en los territorios y no solo en las grandes ciudades. Para Gómez, ese es el debate que define el futuro de las regiones y el sentido de la descentralización en Colombia.

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