Económicas
Los precios de los productos de la canasta básica en Neiva presentan variaciones entre verduras, frutas, raíces y proteínas. Algunos productos registran aumentos, otros disminuciones y varios se mantienen estables, según registros de los mercados locales y supermercados de la ciudad.
En las verduras, ciertos productos se mantienen estables, como la arracacha, la habichuela y la zanahoria, mientras que otros presentan cambios. La cebolla cabezona pasó de $1.600 a $2.000 por kilo y el pimentón subió de $4.000 a $5.000 por kilo. En contraste, la cebolla de tallo descendió a $3.400 y el tomate chonto a $2.800 por kilo. Entre las papas, la criolla subió a $4.400 por kilo y la variedad común a $1.600, mientras que la papa pastusa se mantuvo estable.
En frutas, los cambios también son variados. El banano subió a $3.000 por kilo, el lulo alcanzó $5.600 y el tomate de árbol llegó a $3.400 por kilo. Por su parte, la fresa bajó a $8.000, el limón común a $1.800 y la papaya a $2.500 por kilo. Productos como la granadilla, la mora y la maracuyá se mantuvieron sin cambios.
Los productos de origen animal presentan estabilidad en sus precios. Pollo, cerdo y pescado mantienen los mismos valores que semanas anteriores. La carne de res no mostró variaciones significativas a nivel local. La estabilidad de estos productos permite planificar la compra de proteínas sin cambios importantes en el presupuesto.
Las raíces y condimentos presentan combinaciones de aumentos y descensos. La yuca bajó a $4.000 por kilo y el atado de cilantro subió a $20.000. Los frijoles verdes se mantienen en $5.000 por kilo. Estas variaciones dependen de la oferta local, la temporada y la disponibilidad en los mercados.
Los movimientos en los precios afectan directamente el presupuesto familiar, ya que algunos productos incrementan el gasto y otros disminuyen, generando un equilibrio parcial. Los consumidores pueden ajustar sus compras según los productos que suben, bajan o se mantienen estables.
La disponibilidad de productos, la estacionalidad, la cosecha y la distribución desde zonas productoras hacia los mercados locales son factores que influyen en estas variaciones. Monitorear los precios permite a los hogares planificar la compra de alimentos y optimizar el gasto mensual.
En Neiva, la canasta básica registra un comportamiento mixto, con productos que suben, bajan o permanecen estables, lo que permite a los hogares organizar su despensa considerando las fluctuaciones del mercado.
