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“Estamos sometidos. No tenemos otra opción para hacer el tratamiento de diálisis sin poner en riesgo nuestra vida”

Salud

Tras la denuncia publicada, a través de La Última, sobre los riesgos a los que están siendo sometidos los pacientes renales en Neiva, representantes y organizaciones de usuarios que sufren problemas de riñon, mostraron su preocupación y pidieron a los organismos de la salud vigilancia permanente. La falta de asepsia y bioseguridad en las máquinas de dialisis es latente y permanente.

“A mí me parece gravísimo porque de eso dependen los pacientes para estar bien. Entre turno y turno siempre debe haber un aseo de las máquinas porque eso genera infección que puede llevar a una UCI o a la muerte a un paciente”, aseguró Belén Perdomo, representante de los pacientes trasplantados y renales, tras referirse a las condiciones de la clínica Nefrouros en Neiva. La denuncia sobre la falta de higiene y el mal servicio en esta unidad ha generado preocupación entre los pacientes y sus familias.

Según Perdomo, los problemas en Nefrouros no son recientes. “He tenido fuentes de pacientes que me han comentado que desde hace semanas está pasando esto. Han hablado porque se han presentado muchas infecciones en los pacientes. Hay una persona que terminó en UCI y sigue pasando esto”, señaló. La representante enfatizó que una infección en pacientes en diálisis o trasplantados puede ser mucho más grave que en la población general, e incluso poner en riesgo la vida.

La falta de intervención por parte de las autoridades es otro de los puntos críticos. “No hacen nada y ahí uno se pregunta, ¿qué pasa con la Supersalud, la Secretaría, todas las entidades que tienen que estar vigilando esto? Los pacientes exigen, pero no ven resultados. Están entre la espada y la pared porque si no hay diálisis, desafortunadamente no hay nada más que hacer”, manifestó Perdomo.

En Neiva, la saturación de unidades renales complica aún más la atención. Además de Nefrouros, en Medicaser opera Davita, que también está llena de pacientes, y en el Hospital Universitario solo se atiende a internos, sin capacidad para recibir pacientes externos. “Son como 250 o 300 pacientes a nivel Huila, y muchos vienen de otras regiones como Tolima, Caquetá y Putumayo para controles postrasplante”, explicó.

Perdomo también denunció que los pacientes no siempre reciben información completa sobre la opción del trasplante, una decisión que debería ser discutida por los nefrólogos cuando el paciente cumple los requisitos médicos. “Si uno entra a diálisis, se hace todo el tratamiento. Pero llega un momento en que si la persona es candidata para trasplante, el nefrólogo debe hablar sobre esa opción. En mi caso, mi nefrólogo me hizo el traslado a la unidad de trasplante para empezar todo el protocolo”, indicó.

Las condiciones físicas de las unidades de diálisis agravan la situación. “No tienen condiciones humanas para atender a pacientes de bajos recursos. Muchos no tienen dónde sentarse y tienen que esperar en la calle. Personas con discapacidades físicas, problemas de movilidad, y turnos que son inhumanos. Algunos salen a la una de la mañana y deben irse al terminal a dormir en una banca porque los buses no salen a sus municipios”, relató Perdomo.

La situación, según la representante de los pacientes, refleja la necesidad de vigilancia y acción inmediata por parte de las autoridades sanitarias para garantizar que los tratamientos de diálisis y los controles postrasplante se realicen bajo condiciones seguras. “Una infección para un paciente que esté en diálisis o trasplantado es grave. No es solo una infección que se puede tratar con un antibiótico, sino que puede ser una bacteria, hepatitis o cualquier enfermedad que se pueda contagiar por medio de esas máquinas”, concluyó.