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Neiva merece un congresista

Por Amín Losada

Nací en Neiva. Aquí crecí, aquí estudié, aquí formé mi carácter y aquí entendí que el liderazgo no se hereda y que la política es con la gente de las comunas; que se construye caminando los barrios, escuchando al comerciante, hablando con el mototaxista, con el joven que busca empleo, con la madre cabeza de hogar que no aguanta más promesas.

Y lo digo clarito, Neiva hoy no tiene un congresista oriundo de la capital que la defienda como prioridad y eso se nota. Se nota en las obras inconclusas, en los proyectos que no cierran financieramente, en la falta de presión política real ante el Gobierno Nacional… Neiva no tiene doliente en el Congreso.

Neiva es capital de departamento, pero no es prioridad presupuestal, vive de la donación del señor gobernador; cuando el alcalde no tiene capacidad de gestion y cuando una ciudad no tiene voz propia en el Congreso, se convierte en un renglón más en el Excel de Bogotá.

La circunvalar del oriente, el estadio, la PTAR, las cámaras de seguridad, la dotación educativa, siguen necesitando representante. Las vías urbanas están deterioradas, la ciudad necesita inversión en saneamiento, en conectividad digital, en escenarios deportivos, en seguridad urbana. Nada de eso se resuelve con discursos, Flora Perdomo no hizo nada por Neiva, Leyla no hizo nada por Neiva, Luz Ayda no hizo nada por Neiva y Julio César Triana no hizo nada por Neiva, digámoslo claro, la plata del Santa Librada fue una gestión de un señor de fuera de la región.

Colombia sigue atrapada en un modelo centralista. Bogotá decide y las regiones esperan. Y si no hay gestión firme, si no hay presión política organizada, si no hay carácter, la inversión se queda en los mismos territorios de siempre.

Hoy, bajo el gobierno de Gustavo Petro, se habla de transformación territorial, pero Neiva no siente esa transformación en su infraestructura estratégica. Los anuncios abundan; los recursos concretos, no tanto. El déficit fiscal limita la inversión, sí, pero lo que más limita es la falta de gestión con carácter. No se trata de pelear por pelear, se trata de representar.

Durante años, la capital ha sido representada por estructuras políticas que responden a intereses distintos. Respetables, sí, pero no centrados en Neiva como prioridad absoluta. Y cuando el congresista no nació aquí, no vive aquí y no siente aquí, su agenda naturalmente se dispersa.

Yo no tengo detrás un gran grupo económico, no represento maquinarias tradicionales, no le debo favores a estructuras externas, mi único compromiso es con el ciudadano de a pie, con el comerciante que paga impuestos, con el joven que quiere oportunidades, con la familia que pide seguridad, con el trabajador que madruga y siente que el Estado no le responde.

Neiva no necesita un congresista de foto y tarima, necesita uno que exija presupuesto, haga control político, presione ejecución, defienda a la capital sin titubeos. No podemos seguir siendo capital sin representación propia, no podemos seguir esperando que otros prioricen lo que no sienten como suyo.

Neiva merece un congresista, un hijo de esta tierra, un líder que vaya al Congreso no a acomodarse, sino a defender y yo, estoy listo para hacerlo. De frente con la gente, vote por el neivano Amín Losada.

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