Judicial
La familia de Stefany Montes Pimentel intenta reunir cerca de $12 millones para repatriar su cuerpo desde Ecuador. La joven, de 21 años y oriunda de Oporapa, fue hallada sin vida en zona rural del cantón Naranjal. Sus allegados aseguran que no cuentan con los recursos y que la prioridad es lograr su traslado para realizar las exequias en su tierra. “Estamos prácticamente de mano a la gente de buen corazón para poder repatriar el cuerpo de la niña”, dijo un familiar. El costo estimado del proceso ronda los $11.800.000. “Que nos colaboren, que nos ayuden, eso es lo que pedimos”.
La familia se enteró por publicaciones en redes sociales y por la falta de respuesta a las llamadas. “Fue la única manera de darnos cuenta”, relató el familiar, quien aseguró que desde entonces no han recibido información clara sobre lo ocurrido. “No sabemos nada, nada de lo que pasó”, afirmó. La falta de contactos en el lugar donde se encontraba la joven ha dificultado aún más conocer detalles. “No tenemos números de amigos ni de nadie allá”, explicó.
El caso ocurrió en una zona conocida como La Playita, en jurisdicción de Naranjal, donde fue encontrado el cuerpo con señales de violencia. De acuerdo con los primeros reportes, presentaba heridas provocadas con arma de fuego y sus pertenencias estaban en el lugar, lo que llevó a descartar inicialmente el hurto como móvil. Mientras las autoridades avanzan en la investigación, la familia permanece sin respuestas. “Ahí quedamos en cero, sin saber qué fue lo que pasó”, dijo.
Según sus allegados, la joven llevaba varios años viajando entre Colombia y Ecuador en busca de trabajo. “Ella mantenía trabajando por allá, venía y se volvía a ir”, contó el familiar. La última vez que estuvo en su municipio fue durante las festividades de San Pedro del año pasado. Desde entonces no había regresado. “No volvió a venir”, agregó.
En Oporapa la familia se organiza como puede para reunir el dinero. Se trata de un hogar de escasos recursos que ha recurrido a la comunidad para lograr el objetivo. “Estamos saliendo así, con la ayuda de la gente”, explicó. La intención es trasladar el cuerpo hasta la vereda Alta Caparrosa, donde esperan darle sepultura.
En su entorno la recuerdan como la menor de ocho hermanos. “Era la última de la familia”. La describen como una joven con proyectos y metas. “Era alegre, soñadora, quería ayudar a la mamá y a los sobrinos”. También recordó que desde muy joven salió del país en busca de oportunidades. “Prácticamente se fue siendo menor de edad”.
Sobre su vida en Ecuador, la información es limitada. “No se sabe bien qué hacía, pero trabajaba en lo que saliera”, indicó. La distancia y la falta de comunicación constante impidieron que la familia tuviera mayor claridad sobre su entorno. “Uno cuando sale de la casa le toca hacer lo que le toque”, expresó.
Mientras se adelantan las diligencias para la repatriación, la familia mantiene el llamado a las autoridades y a la ciudadanía. “Ese es el anhelo, poder traerla y darle su despedida acá”, dijo el familiar. También reiteró la incertidumbre que rodea el caso. “No sabemos nada de lo que pasó”,.