Política
Desde el Huila, donde 1181 mujeres sostienen a diario la atención de la primera infancia en sus territorios, la aprobación de la ley que reconoce la labor de las madres comunitarias tiene un impacto cercano en cientos de hogares. La iniciativa fue respaldada en el Congreso y establece el 9 de noviembre como el Día Nacional de la Madre Comunitaria, además de contemplar acompañamiento institucional y recursos para procesos de formación.
La representante a la Cámara por el Huila, Luz Pastrana, autora del proyecto, explicó que el propósito de la norma es visibilizar el trabajo de quienes durante décadas han sostenido el servicio de atención a la niñez en barrios y veredas del país. “Esta Ley de Madres Comunitarias lo que busca es ensalzar y resaltar la labor de tantas madres comunitarias a nivel nacional, que ya hoy son alrededor de 41.000. Esta ley no solamente decreta el Día Nacional de la Madre Comunitaria el 9 de noviembre de cada año, sino que también busca unos beneficios adicionales. Hay un acompañamiento institucional y hay también destinados unos recursos para temas de capacitación”, señaló.
La congresista indicó que la elección de la fecha responde a una tradición que ya existía en varias regiones. “El 9 de noviembre porque esta fecha se viene celebrando tradicionalmente en algunas regiones del país, pero no había sido oficial ni nacionalizada. En honor a que ya en varios municipios se celebraba el 9 de noviembre, nacionalizamos la fecha”, afirmó.
De acuerdo con cifras del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, en Colombia existen 40.469 madres y padres comunitarios que atienden a 1.665.000 niños y niñas en la modalidad comunitaria de educación inicial a través de hogares comunitarios en sus diferentes formas. La representante precisó que el proyecto también incluye a quienes hacen parte de las modalidades FAMI y agrupadas. “Este proyecto de ley no busca solamente reconocer a las madres comunitarias de los hogares tradicionales, sino también a las FAMI y a las transitadas. Esto quiere decir que nosotros estamos viendo cómo se han ido reduciendo con los años el número de madres comunitarias y las dificultades de cobertura que se presentan para atender a los niños”, manifestó.
En el departamento, los Hogares Comunitarios Tradicionales funcionan en viviendas donde se atienden entre 12 y 14 niños, mientras que los FAMI acompañan a madres gestantes, lactantes y a niños hasta los dos años. También existen hogares agrupados que operan en infraestructuras municipales para ampliar la cobertura. Estas modalidades hacen parte de la red de atención que durante años ha permitido llegar a zonas urbanas y rurales donde no siempre existen jardines infantiles formales.
Las cifras muestran que el servicio comunitario sigue siendo una de las principales puertas de acceso a la educación inicial para miles de familias. En muchos casos, las madres comunitarias no solo cumplen funciones de cuidado y formación, sino que se convierten en un apoyo directo para los padres en temas de nutrición, pautas de crianza y seguimiento al desarrollo de los niños.
Con la nueva ley, estas modalidades quedan cobijadas por el reconocimiento nacional y por los lineamientos de acompañamiento que deberán ser implementados en coordinación con las entidades competentes. Para el Huila, donde este modelo tiene presencia en la mayoría de los municipios, la norma abre un nuevo escenario para fortalecer un trabajo que se realiza desde los barrios y veredas y que sostiene la atención diaria de la primera infancia.