Por: Faiver Eduardo Hoyos Pérez
Opinión
Ayer se vivió en el salón del Concejo Municipal de Neiva uno de esos momentos que merecen ser contados. En ese recinto donde tantas veces se han tejido los destinos de nuestra ciudad, dieciocho (18) jóvenes entre 14 y 28 años levantaron su mano derecha para jurar un compromiso con la juventud, al tomar posesión de manera formal el nuevo Consejo Municipal de Juventudes (CMJ).
Lo que presencié ayer fue la culminación de un proceso electoral que, hay que decirlo sin tapujos, se desarrolló con las garantías necesarias en cualquier democracia. La Secretaría de Juventud, con Brenda Daniela Pardo Osorio al frente, cumplió su papel, dejando las reglas claras, además de espacios para todos los candidatos y una elección transparente. A su vez, el alcalde Germán Casagua Bonilla estuvo presente dando apertura al acto, y generando con su presencia un mensaje de que esta administración cree en los jóvenes.
Ahora bien, la elección de la mesa directiva trajo consigo una lección que merece reflexión. Isabella Hoyos Castillo, del Partido de la U, fue elegida presidenta por amplia mayoría. Aquí debo hacer una confesión que algunos podrían considerar un conflicto de interés, pero que yo considero un motivo de orgullo, y es que Isabella es mi hermana. La vi prepararse, tocar puertas, escuchar a sus compañeros, construir equipo y confianza voto a voto. Por ende, su victoria no fue casualidad ni herencia política, por el contrario, fue el fruto de un trabajo honesto que sus pares reconocieron en las urnas.
Además, la acompañan en esta mesa directiva Maicol Steven Serrano, de Acciones Juveniles por Neiva, como primer vicepresidente; Camila Andrea Claros Bahamón, desde la curul especial de víctimas, como segunda vicepresidente; y Laura Alejandra Patarroyo Querales, del Partido MIRA, como secretaria. Sin duda, es un equipo diverso que refleja las múltiples voces de la juventud neivana.
Sin embargo, como en toda democracia hubo consejeros que apostaron por otras opciones; y aquí viene mi reflexión, que espero llegue a quienes hoy sienten que no obtuvieron los resultados que querían. Un CMJ dividido está derrotado antes de comenzar. Las diferencias que hayan surgido en la elección de la mesa directiva deben quedarse en el pasado. No nos podemos confundir, el verdadero rival no está sentado en la curul del compañero que votó diferente; el verdadero rival es la indiferencia, el desempleo juvenil, la falta de oportunidades, los sueños que se marchitan por falta de apoyo, entre tantos problemas que aquejan a los jóvenes.
A los nuevos consejeros les digo que Neiva los está mirando, con la esperanza de que demuestren que la política juvenil puede ser diferente. Una política más limpia, más honesta, más enfocada en el bien común. Ayer inició un nuevo capítulo para la juventud neivana, es importante que estos cuatro años no sean el escenario de pequeñas batallas internas, sino el tiempo en que una generación demostró que sí se puede soñar en grande por nuestra ciudad. La mesa está servida. Ahora a trabajar.
ADENDA 1: Sería injusto hablar del nuevo CMJ sin voltear la mirada hacia quienes entregaron la posta y le dieron vida en sus inicios. Los consejeros salientes cumplieron un ciclo que, con aciertos y desafíos, mantuvo viva la representación juvenil en Neiva. Entre ellos, quiero destacar la labor de Sergio Andrés Quimbaya Londoño, del Partido de la U, quien durante su paso por el Consejo Municipal de Juventudes demostró que la gestión juvenil puede ser seria y con resultados tangibles. Para todos ellos, mis mejores deseos y muchos éxitos.