Regional
En las calles de Garzón ya no circulan carretas tiradas por caballos. En su lugar, comenzaron a operar vehículos motorizados que marcan el cierre de una práctica histórica y el inicio de un nuevo esquema de transporte de carga liviana en el municipio, tras la puesta en marcha de un programa de sustitución que impacta tanto en la movilidad urbana como en la vida de decenas de familias.
Durante años, la tracción animal hizo parte del paisaje cotidiano del municipio y fue una fuente de sustento para un grupo de trabajadores que encontraron en esta actividad una forma de subsistencia. Sin embargo, el crecimiento urbano, el aumento del parque automotor y los riesgos asociados a la convivencia vial aceleraron la necesidad de una transformación que hoy comienza a materializarse con la salida definitiva de las carretas de las vías principales.
La implementación del programa se apoyó en una inversión superior a los 1.864 millones de pesos, destinados a un proceso integral que incluyó la entrega de vehículos mecánicos, capacitación técnica y acompañamiento social. Según la información oficial, los beneficiarios fueron vinculados a espacios de formación orientados a la adaptación al nuevo modelo de trabajo, con el propósito de garantizar la sostenibilidad económica de la actividad.
Uno de los ejes del proyecto fue el manejo de los equinos que anteriormente prestaban el servicio de tracción. Los animales fueron sometidos a valoraciones veterinarias para determinar su estado físico, y aquellos que presentaban afectaciones recibieron procesos de recuperación. Posteriormente, se adelantaron jornadas de adopción responsable, como medida para asegurar su protección y evitar que regresaran a labores de carga en el entorno urbano.
El programa también tuvo incidencia directa en la organización de la movilidad local. Los vehículos entregados fueron diseñados para el transporte de carga liviana y cumplen con condiciones técnicas y de seguridad que permiten una operación más ordenada en las vías del municipio. Desde la administración municipal se indicó que este cambio reduce la exposición de los trabajadores a accidentes y mejora la interacción con otros actores viales.
La iniciativa fue seleccionada a través de una convocatoria nacional del Fondo Transformando Regiones, administrado por Findeter, lo que permitió contar con respaldo financiero y acompañamiento técnico durante su ejecución. Este apoyo facilitó la estructuración del proyecto y el seguimiento a cada una de sus etapas, desde la selección de beneficiarios hasta la puesta en operación de los nuevos vehículos.
Para los antiguos conductores de carretas, la transición ha implicado una reorganización de su rutina laboral y de su relación con el espacio urbano. Algunos beneficiarios señalaron que el proceso ha estado acompañado por orientación institucional, clave para enfrentar el cambio y adaptarse a una dinámica de trabajo distinta a la que desempeñaron durante años.
Con la salida definitiva de los vehículos de tracción animal, Garzón avanza en un modelo de ciudad que busca responder a las nuevas condiciones de movilidad y a las discusiones actuales sobre el uso del espacio público. El proceso, que combina reconversión laboral y manejo responsable de los animales, marca un punto de inflexión en una actividad tradicional que durante décadas hizo parte de la vida diaria del municipio.
