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Ayer se cumplieron tres años del asesinato de María Camila Plazas Luna. Tres años en los que el caso no ha llegado a una sentencia y en los que su mamá, Esperanza Luna Valderrama, le contó a La Última, que sigue esperando una respuesta judicial que, hasta ahora, no llega. En medio de esa espera, el proceso penal contra el asesino de su hija de tan solo 10 años, Jonathan Francisco García Tapias, se encuentra en una etapa en la que se han presentado retrasos, cero decisiones judiciales y lo mas grave, el riesgo de un vencimiento de términos que podría cambiar el rumbo del caso.

“Me parte el alma y el corazón, sabiendo que es una vida, es una niña, es un ángel. Era una niña que no le hacía nada malo a nadie y duele que el asesino de mi pequeña pueda quedar libre”, señaló Esperanza Luna, madre de la pequeña María Camila Plazas Luna.
La muerte de la menor ocurrió en enero de 2023 en Pitalito. Allí también murió la mascota de la pequeña mientras que la abuela resultó gravemente herida, “justicia, yo lo único que pido justicia la verdad. No quiero nada más. Que no quede impune la muerte de mi hija; que no quede impune la agresión que le hizo a mi mamá y que no que impune todo el daño físico verbal y psicológico que nos hizo a todos nosotros”, resalta Esperanza Luna.

Desde entonces, el proceso judicial ha avanzado de forma irregular y lenta. Aunque el juicio oral se instaló a mediados de 2025, el desarrollo de las audiencias ha sido limitado y la práctica probatoria ha sido mínima, una situación que ha generado preocupación en la familia de la víctima por el paso del tiempo y sus efectos legales. Jonathan Francisco García Tapias podría quedar libre.
El Tribunal Superior de Neiva falló un incidente de desacato contra la jueza Primera Penal del Circuito de Pitalito Martha Lucía Muñoz Gómez por no garantizar la realización de la audiencia del juicio oral y le impuso una sanción de arresto por cinco días, además de una multa económica. La decisión fue adoptada por la Sala Penal y enviada en grado de consulta a la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, por lo que la sanción no ha sido ejecutada y está pendiente de revisión.

El pronunciamiento del Tribunal está relacionado con lo ocurrido el 28 de noviembre de 2025, cuando no se pudo realizar una de las audiencias programadas dentro del proceso por el asesinato de la menor. En una decisión previa, emitida semanas antes a través de una acción de tutela, el mismo Tribunal había ordenado que las audiencias se llevaran a cabo sin aplazamientos y bajo condiciones estrictas, con el fin de evitar nuevas dilaciones.
De acuerdo con lo analizado en el incidente de desacato, la audiencia no se concretó pese a que existía una orden judicial expresa para su realización. El Tribunal consideró que el incumplimiento mantuvo en el tiempo la vulneración de los derechos de las víctimas dentro del proceso penal, razón por la cual impuso las sanciones correspondientes, sin que ello implique, por ahora, su ejecución inmediata.

Más allá de la decisión judicial, el fondo de la discusión sigue siendo el ritmo del proceso. Desde la instalación de la etapa probatoria, a mediados de 2025, solo se ha practicado un número reducido de pruebas, lo que ha llevado a que el expediente se acerque a un posible vencimiento de términos hacia finales de marzo. De ocurrir, el acusado podría recuperar la libertad si no se profiere una sentencia de primera instancia dentro de los plazos legales.
Para Esperanza Luna, el paso de los años no ha significado alivio. Por el contrario, asegura que le parte el alma pensar que se trata de una niña y que, tres años después de los hechos, el caso de su hija siga sin una decisión de fondo.
A las autoridades les pide una sola cosa. Justicia. Insiste en que no busca nada distinto a que la muerte de su hija no quede impune y que los hechos de violencia que afectaron a su familia sean esclarecidos a través de una decisión judicial. Dice que no quiere nada más que la verdad y una respuesta clara por parte del Estado.
Sobre el perdón, reconoce que es un proceso que aún no logra completar, “estoy trabajando en eso, para perdonarlo. A mí me han hablado mucho desde hacia el perdón hacia él, pero es difícil, 0ara mí es difícil. como a mamá es difícil”, señala
Tres años después del asesinato de María Camila Plazas Luna, el proceso sigue abierto y sin sentencia. Las decisiones que se adopten en las próximas semanas serán determinantes para el futuro judicial del caso y para la expectativa de justicia que mantiene, desde hace tres años, la familia de la menor.
