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No somos el partido de la ultraderecha, somos el partido de la coherencia

Política

“Voy a recibir un país en cuidados intensivos, un país golpeado por el abandono, la inseguridad y el desgobierno. Y no pienso quedarme mirando: vine a ayudar a levantarlo”.
Así describe Ana María Rincón Herrera, candidata a la Cámara por Salvación Nacional en el Huila, el panorama que, según ella, enfrentará el próximo Congreso cuando asuma el 20 de julio.

En su diagnóstico, la salud, el campo y la seguridad concentran las principales preocupaciones, en medio de un ambiente electoral que califica como polarizado y atravesado por presiones.

Rincón habla de un sistema de salud que, asegura, se ha deteriorado en los últimos años. Cuenta que en un recorrido reciente por un barrio de Neiva escuchó el testimonio de una mujer que debe pasar la noche en fila para reclamar un medicamento para su madre, paciente con una enfermedad huérfana.
“Una hija pasando la noche entera en la calle para conseguir una medicina no es salud, es abandono. Eso no es digno. Eso no le puede pasar a ningún colombiano”, relata.

A su juicio, el sistema tenía fallas que debían corregirse, no desmontarse.
“Lo que funcionaba había que mejorarlo, no destruirlo. Hoy los que están pagando los errores son los pacientes y sus familias, y eso es inaceptable”.

Más allá de la salud, Rincón insiste en que el Congreso que se elija tendrá que responder a las dificultades del campo. Describe a los campesinos huilenses enfrentando altos costos de insumos y problemas para transformar y comercializar sus productos, especialmente los cafeteros.

“Nuestros cafeteros hacen el trabajo duro, pero la ganancia se la queda el intermediario. Eso es injusto. El campo no necesita limosnas: necesita vías, maquinaria y oportunidades reales para vender lo suyo con dignidad”, sostiene.

Para ella, el desarrollo rural no puede limitarse a subsidios, sino que debe incluir infraestructura, vías terciarias y mejores condiciones de mercado.

La candidata reconoce que hacer campaña en este contexto no ha sido sencillo. Frente a quienes ubican a Salvación Nacional en uno de los extremos del espectro político, responde: “No somos la extrema derecha. Somos la extrema coherencia. Decimos lo que pensamos y cumplimos lo que prometemos. Sin doble discurso y sin arrodillarnos ante nadie”.

Asegura que en redes sociales ha recibido ataques y comentarios que buscan desacreditarla, pero que eso no ha frenado su recorrido por el departamento.
“Los ataques no me detienen. Al contrario, me confirman que estamos tocando intereses. Y cuando eso pasa, es porque vamos por el camino correcto”, agrega.

En la contienda presidencial respalda al dirigente al que identifica como “El Tigre”. Considera que debe llegar a la Casa de Nariño por su capacidad administrativa y experiencia empresarial.
“Colombia no necesita más políticos de discurso. Necesita carácter, orden y resultados. El Tigre sabe administrar, sabe liderar y no le tiembla la mano para poner la casa en orden”, señala. Su apuesta es que el Congreso acompañe ese eventual gobierno con mayorías afines.

La competencia electoral, admite, ha sido uno de los mayores desafíos. “Se está moviendo muchísimo dinero y hay presiones por todas partes. Pero nosotros caminamos con la gente, sin maquinarias, sin favores, con convicción. Y esa fuerza ciudadana vale más que cualquier chequera”, expresa.

Salvación Nacional no obtuvo curul en la elección anterior, pero Rincón afirma que el panorama ahora es distinto. “Hoy el partido está creciendo en todo el país. La gente quiere una opción limpia, sin corrupción y con carácter. Y vamos a llegar al Congreso a representar esa voz”, asegura.

En cuanto a compromisos concretos con el Huila, menciona las vías terciarias como una prioridad.
“Las vías rurales están destrozadas. Así ningún campesino progresa. Si el campo no puede sacar sus productos, no hay desarrollo. Así de claro”.

También habla de trabajo para campesinos, mujeres y jóvenes.
“Quiero que nuestros jóvenes tengan oportunidades aquí, en su tierra, que no tengan que irse por falta de empleo. Ese es el país que vamos a construir”, dice.

En su lista de banderas ubica la seguridad en el primer lugar.
“Sin seguridad no hay inversión, no hay empleo y no hay futuro. La seguridad es la base de todo”, sostiene.
Y agrega:
“Tenemos que recuperar valores, fortalecer la familia y devolverle principios a la educación. Un país sin valores pierde el rumbo”.

El ambiente electoral en el departamento, según su lectura, está marcado por la polarización y por presiones que afectan la libertad del voto.
“Estamos en un país polarizado, con miedo y presiones. Pero el voto tiene que ser libre. Nadie puede decidir por la conciencia de la gente”, afirma.

Finalmente, envía un mensaje a los electores:
“Salgan a votar sin miedo, con dignidad. No por un favor ni por una amenaza. Voten pensando en el futuro de sus hijos. Este es el momento de ponernos de pie y defender el país”, concluye.

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