Económicas
Los cafetales del Huila, uno de los principales departamentos productores de café en Colombia, enfrentan un escenario cambiante debido al aumento de las temperaturas y la frecuencia de días de calor intenso. Estudios recientes sobre el impacto del cambio climático en el café muestran que los periodos de calor perjudicial para las plantas se han incrementado, lo que podría afectar la productividad y la planificación de las cosechas en la región.
La producción de café en el Huila aporta de manera significativa a la economía local, siendo un motor para miles de familias vinculadas directa o indirectamente al sector. Sin embargo, la variación de las temperaturas afecta directamente a las dos especies de café más cultivadas: el arábica y el robusta. El arábica se desarrolla de manera óptima con temperaturas inferiores a 25°C, mientras que el robusta resiste hasta 30°C. Cuando los termómetros superan estos límites, se alteran los procesos de floración y maduración del fruto, y pueden disminuir tanto la cantidad como la calidad de la cosecha.
Entre 2021 y 2025, registros climáticos y modelos de simulación compararon lo que habría ocurrido en un mundo sin cambio climático con lo que efectivamente se ha registrado. Estos análisis permiten identificar cuántos días adicionales de calor extremo se experimentan y qué parte de ellos se relaciona directamente con la crisis global de temperaturas. En los principales países productores de café, incluidos Brasil, Colombia, Vietnam, Etiopía e Indonesia, los estudios indican que se registran entre 119 y 178 días al año de condiciones de calor desfavorables, de los cuales varias decenas son atribuibles a la crisis climática.
En el Huila, los caficultores ya reportan variaciones en el ciclo de crecimiento del café. Algunos observan retrasos en la floración y una menor uniformidad en el tamaño de los granos. Estos cambios obligan a ajustar los tiempos de cosecha y el manejo agrícola, y plantean la necesidad de adoptar estrategias de adaptación. Entre las prácticas que se están implementando se encuentran la siembra de árboles que brinden sombra a los cafetales, la recuperación de suelos y el manejo de humedad mediante sistemas de riego o cobertura vegetal.
A nivel global, el cambio climático se suma a otros factores que afectan la estabilidad del mercado del café. La volatilidad de los precios internacionales, las políticas comerciales y los aranceles en algunos países importadores influyen directamente en los ingresos de los productores. En Colombia, donde los pequeños caficultores representan aproximadamente el 80 % de los productores, el financiamiento disponible para adaptarse a los impactos climáticos sigue siendo limitado, lo que aumenta la vulnerabilidad del sector.
El análisis de los datos climáticos y de producción también muestra que, mientras algunas regiones fuera de los países tradicionales podrían alcanzar condiciones favorables para el cultivo de café en el futuro, esto implicaría desplazamientos geográficos de la producción y posibles riesgos para los territorios históricos de cultivo. Para el Huila, esto significa que mantener la producción dependerá de la capacidad de los caficultores para implementar medidas de adaptación y de políticas que apoyen la sostenibilidad del sector.
Históricamente, el Huila ha mantenido condiciones climáticas favorables para el cultivo de arábica, con temperaturas promedio entre 18°C y 22°C, y periodos de lluvia bien distribuidos durante el año. Sin embargo, los registros recientes muestran que los días con temperaturas superiores a 25°C se han incrementado, especialmente durante los meses de marzo a mayo y septiembre a noviembre, periodos que coinciden con la floración y el desarrollo inicial del fruto. Este aumento gradual de la temperatura está provocando que algunas fincas ajusten sus calendarios de siembra y cosecha, y que se implementen estrategias de manejo del suelo y control de sombra.
En comparación con otros departamentos cafeteros de Colombia, como Caldas, Risaralda o Quindío, el Huila presenta un patrón similar de incremento en días calurosos, aunque con particularidades locales relacionadas con la altitud de los cultivos y la orientación de los terrenos. Mientras que los municipios situados por encima de los 1.500 metros sobre el nivel del mar registran menores efectos de calor, las zonas más bajas experimentan una presión adicional sobre los cultivos de arábica, requiriendo mayor atención en prácticas de sombreado y conservación de humedad.
El impacto del calor sobre los cafetales también se relaciona con prácticas agrícolas y estrategias de adaptación. Algunos agricultores han comenzado a implementar sistemas de sombra, combinando el cultivo de café con árboles que protegen a las plantas y mejoran la humedad del suelo. Estas medidas buscan reducir los efectos del calor y mantener la productividad frente a cambios climáticos que, según los especialistas, podrían intensificarse en los próximos años. Además, se están probando variedades de café más resistentes a la temperatura y enfermedades asociadas a climas más cálidos, como la roya.
Organizaciones nacionales e internacionales han comenzado a ofrecer apoyo técnico y financiero para fortalecer estas estrategias. Programas de asistencia incluyen capacitación sobre manejo de sombra, recuperación de suelos degradados y técnicas de riego eficiente. Sin embargo, los productores coinciden en que el acceso al financiamiento sigue siendo limitado, especialmente para los pequeños agricultores que representan la mayoría de la producción.
