Judicial
“Ese día me embarga mucho odio”. Así recuerda Ariel Joaquín Camacho, o Brigitte, una mujer trans que tenía 25 años cuando ingresó al establecimiento penitenciario de Rivera, Huila, el 8 de diciembre de 2012. Su llegada a la cárcel terminó en una agresión sexual que, según su relato, fue cometida por varios internos y estuvo acompañada de golpes, amenazas y otros tratos degradantes. Catorce años después de aquellos hechos, Brigitte volvió a hablar de lo ocurrido luego de que un juez condenara a dos de los hombres señalados de participar en la violencia a 30 años de prisión por acceso carnal violento agravado.
El fallo representa para Brigitte un paso dentro de un proceso judicial que se ha extendido durante 14 años, pero no el cierre del caso. La mujer sostiene que fueron 15 las personas que participaron en la agresión y reclama que los demás señalados también sean investigados y llevados ante la justicia. La sentencia contra los dos condenados, además, puede ser apelada y todavía quedan actuaciones pendientes dentro del proceso.
En conversación con La Última, Brigitte contó que al ingresar al penal fue llevada a un espacio conocido como “la perrera” y cuestionó que, pese a ser una mujer trans, no hubiera sido ubicada en un patio destinado para población LGBTI. Según su relato, posteriormente fue sometida por varios internos a una agresión que incluyó golpes, violencia sexual y otros tratos degradantes. Aseguró que el episodio duró aproximadamente media hora y que después recibió amenazas para evitar que denunciara lo sucedido ante la guardia penitenciaria.
“Sentirse usted rodeada de muchos hombres y llegar usted a prisión por el delito que usted haya cometido y que llegue y le tenga que pasar muchas cosas como lo que me pasó a mí”, manifestó. Brigitte sostuvo que durante aquellos años también tuvo dificultades para acceder a atención médica y relató las condiciones que, según ella, tuvo que enfrentar mientras permaneció privada de la libertad.
Las consecuencias de aquella agresión, afirmó, no terminaron cuando salió de prisión. Dijo que todavía existen secuelas que no ha podido superar. “Son secuelas permanentes que no he podido borrar a pesar del tiempo”, afirmó, al tiempo que reconoció que en ocasiones se levanta con “tristeza, odio, decepción”.
La espera por una decisión judicial también fue parte de esos años. “Para mí fue muy duro todo, cada día fue tortura”, expresó. Ahora, después de 14 años, asegura sentirse satisfecha con el fallo. “Estoy satisfecha por la condena, porque pues al menos no quedó en la impunidad”, manifestó Brigitte, quien durante la entrevista insistió en que lo ocurrido dentro de la prisión no debería permanecer en silencio.
El juez de conocimiento condenó a Luis Hernando Zamora Guetucue, alias Basura, y Gonzalo Perdomo Vicaria, alias Chalo, a 30 años de prisión por el delito de acceso carnal violento agravado y ordenó su captura para el cumplimiento de la pena. Sin embargo, la decisión todavía puede ser apelada y el proceso continúa en otras instancias.

Brigitte sostiene que fueron más personas las que participaron en la agresión. “Fueron 15 los autores, solo hay capturados tres. Exijo que capturen los otros”, afirmó. Entre los nombres que mencionó está Cristian Perdomo, alias El Loco, a quien pidió que también sea puesto a disposición de la justicia. Frente a los demás señalados, el abogado Andrés Gutiérrez aclaró que mantienen la presunción de inocencia y que será la justicia la que determine si existe responsabilidad.
Gutiérrez explicó que los abogados de los dos condenados tienen cinco días para sustentar el recurso de apelación ante la Sala Penal del Tribunal correspondiente. “Y posteriormente, hay recursos extraordinarios de casación o revisión en caso dado que proceda”, señaló. De esta manera, la condena de 30 años todavía no constituye una decisión definitiva.
Otro de los señalamientos de Brigitte está dirigido al exdirector del establecimiento penitenciario para la época de los hechos. Ella aseguró que le pidió ser trasladada a un patio donde permanecieran personas LGBTI y que recibió una respuesta negativa. El abogado confirmó que el exdirector está siendo investigado y explicó que eventualmente podría establecerse una responsabilidad disciplinaria “por acción o por omisión”.
Brigitte también habló de lo que, a su juicio, representa el caso para otras personas LGBTI privadas de la libertad. “No es justo de que nosotros que porque somos gay lleguemos a una prisión y nos cojan como quieren y nos maltraten y nos abusen, como hicieron conmigo”, afirmó. Por eso pidió que quienes sean víctimas de situaciones similares denuncien y no guarden silencio.
“Los invito a que denuncien y no se queden callados”, insistió. Para Brigitte, la condena de dos de los involucrados representa un avance después de una espera que describe como dolorosa, pero todavía quedan actuaciones judiciales pendientes y otras personas cuya responsabilidad deberá ser determinada dentro del proceso.
“Solo le pido a Dios y a la justicia que siga haciendo y que siga capturando”, concluyó Brigitte, quien después de 14 años continúa reclamando que se esclarezca completamente lo ocurrido aquel 8 de diciembre dentro de la cárcel de Rivera.
