ACTUALIDAD
El futbolista atlanticense José Enamorado fue víctima de una estafa en Brasil después de mantener conversaciones por WhatsApp con un hombre que se hizo pasar por el entrenador portugués Luís Castro. El supuesto técnico logró ganarse la confianza del futbolista colombiano hablando sobre sus partidos y su rendimiento, hasta conseguir que realizara una transferencia de 22.500 reales.
El engaño comenzó con mensajes que, en principio, no despertaron sospechas. Desde un número telefónico con prefijo de Río de Janeiro, el hombre utilizó la fotografía y el nombre del entrenador para contactar a futbolistas y sostener conversaciones relacionadas con el fútbol.En el caso de Enamorado, el impostor fue construyendo una relación de confianza. Le hablaba de sus actuaciones en los partidos, lo felicitaba por su desempeño y utilizaba expresiones y términos técnicos propios del entorno futbolístico.
También le pidió mantener en reserva las conversaciones que sostenían. Esa petición hacía parte de una comunicación que, con el paso de los días, llevó al jugador colombiano a creer que realmente estaba hablando con el entrenador.
Según las autoridades, el hombre tenía conocimientos del ambiente deportivo porque había sido futbolista en divisiones inferiores. Esa experiencia le habría permitido utilizar un lenguaje cercano al de jugadores y entrenadores y sostener conversaciones que resultaban creíbles para las personas que contactaba.
Después de ganarse la confianza de Enamorado, el supuesto entrenador cambió el tema de las conversaciones. Le manifestó que estaba vinculado a una iniciativa social y que necesitaba apoyo económico para adquirir 300 canastas alimentarias.
El futbolista colombiano aceptó colaborar y realizó una transferencia de 22.500 reales a través de PIX, el sistema de pagos instantáneos utilizado en Brasil. La cifra equivale a cerca de $60 millones colombianos, dependiendo de la cotización de la moneda.
Tras recibir el dinero, el impostor le habría enviado a Enamorado un documento para hacerle creer que la donación había quedado registrada y que los recursos serían destinados al proyecto social mencionado durante las conversaciones.
El fraude, sin embargo, comenzó a descubrirse cuando el mismo hombre intentó contactar a Walter Kannemann, defensor argentino y capitán de Grêmio.
A diferencia de lo ocurrido con Enamorado, algunos de los mensajes enviados a Kannemann generaron dudas. El supuesto entrenador comenzó a darle indicaciones relacionadas con los horarios y las actividades del equipo, por lo que el jugador decidió verificar directamente dentro del club si esas comunicaciones realmente provenían del técnico.
La respuesta confirmó las sospechas. El entrenador no había enviado aquellos mensajes, tampoco estaba detrás del número telefónico desde el que se realizaban las conversaciones y no había solicitado dinero a los futbolistas.
Con la alerta entregada por el club, la Policía Civil inició una investigación que fue denominada Operación Falso 9. Las autoridades lograron posteriormente la captura preventiva del sospechoso en Itaperuna, municipio ubicado en el estado de Río de Janeiro.
La investigación busca establecer si el detenido utilizó el mismo método para contactar a otras personas vinculadas al fútbol. Entre los nombres que aparecen dentro de las indagaciones están Andrés D’Alessandro y Dorival Júnior, a quienes el sospechoso habría intentado acercarse mediante la misma estrategia de suplantación.
Las autoridades continúan revisando los contactos y movimientos realizados por el detenido para establecer cuántas personas pudieron haber sido abordadas y si existen otros casos en los que se hayan realizado transferencias de dinero.
Por ahora, la captura no ha significado la recuperación de los recursos enviados por José Enamorado. El dinero transferido por el futbolista colombiano continúa sin aparecer mientras avanzan las investigaciones sobre el alcance de la estafa y las posibles víctimas del hombre que utilizó la identidad de un entrenador para acercarse a jugadores.
