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¡Silenciosos y sigilosos! La nueva y sorprendente forma en que están robando en los buses intermunicipales

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Las cámaras de seguridad instaladas en buses de servicio intermunicipal han comenzado a registrar una modalidad de hurto que ocurre en medio de los pasajeros y sin necesidad de amenazas o armas. Los delincuentes compran su tiquete, suben al vehículo y esperan durante el recorrido hasta encontrar el momento para apoderarse de las pertenencias de quienes viajan dormidos.

Fernando Pacheco, coordinador del servicio de lujo de una empresa de transporte intermunicipal, explicó que las formas tradicionales de asalto han ido cambiando. “La modalidad de robo ha evolucionado de parar el vehículo desde la parte externa con armas y obligar al conductor que se detenga”, señaló.

Ahora, los responsables buscan mezclarse entre los viajeros y actuar sin despertar sospechas. De acuerdo con Pacheco, también quedó atrás otra de las prácticas que durante años generó preocupación entre los usuarios. “La modalidad de la escopolamina también ya es historia”, afirmó.

Los casos se presentan principalmente durante los recorridos nocturnos. Mientras los pasajeros duermen, los delincuentes pueden revisar discretamente sus pertenencias y llevarse billeteras, maletines o computadores portátiles. En algunos recorridos, incluso, han conseguido afectar a varios usuarios.

“Básicamente los robos ocurren en las horas de la noche, porque la gente viene durmiendo, porque la oscuridad es cómplice. Es el caldo de cultivo perfecto para poder hacer el robo”, explicó Pacheco.

Las empresas también han identificado otra forma de afectar a los pasajeros y al transporte de equipaje. Los registros de las cámaras muestran cómo algunas personas aprovechan los reductores de velocidad para ingresar a las bodegas de los vehículos y lanzar maletas hacia la carretera, donde posteriormente son recogidas.

A esta situación se suma el reclamo del sector transportador por las dificultades para conseguir resultados judiciales. Según Pacheco, la ausencia de violencia física o de armas puede hacer que estos casos tengan una respuesta distinta ante las autoridades.

“El sistema judicial es muy laxo, muy débil. Ellos lo toman como robo de menor cuantía”, cuestionó el representante del gremio, quien también advirtió que la falta de denuncias formales termina dificultando que las empresas puedan avanzar en los procesos.

Las cámaras se han convertido así en una herramienta para reconstruir lo ocurrido dentro y fuera de los automotores, mientras las empresas buscan identificar a quienes aprovechan los recorridos nocturnos para cometer los hurtos.