Por: Jorge García Quiroga
Del 20 al 23 de octubre, Neiva, capital del Huila, será escenario de FilVorágine 2026, la cuarta edición de la Feria Internacional del Libro, que reunirá a escritores, lectores y gestores culturales alrededor de más de 80 actividades. En una sociedad donde la violencia, la intolerancia y los problemas sociales siguen afectando nuestras comunidades, este encuentro nos invita a reflexionar sobre el poder de la lectura para transformar vidas, abrir oportunidades y fortalecer la convivencia.
Esta feria contará con la participación de 60 escritores huilenses e invitados nacionales e internacionales, convirtiéndose en un espacio para compartir conocimientos, experiencias e historias. Pero su importancia va mucho más allá de los cuatro días de programación. Representa una oportunidad para recordar que una sociedad que lee desarrolla mejores herramientas para comprender su realidad, pensar críticamente y construir relaciones basadas en el respeto.
Las cifras nacionales muestran avances importantes. Según la Cámara Colombiana del Libro, durante 2025 se vendieron 39,4 millones de ejemplares en Colombia, frente a 37,9 millones en 2024. Además, se editaron 19.024 títulos y las ventas del sector editorial superaron el billón de pesos. Son resultados positivos para la industria del libro, aunque vender más ejemplares no significa necesariamente que todos los colombianos estén leyendo más. El verdadero desafío es lograr que la lectura llegue a todos los sectores de la población.
Leer no es solamente aprender palabras. La lectura mejora la comprensión, enriquece el vocabulario, estimula la imaginación y fortalece nuestra capacidad para expresar ideas. También nos permite conocer otras realidades, comprender diferentes opiniones y reflexionar sobre nuestras decisiones. Estas capacidades son fundamentales para la convivencia, porque aprender a escuchar, comprender y dialogar ayuda a resolver las diferencias sin recurrir a la agresión.
No podemos afirmar que leer un libro elimine la delincuencia o resuelva por sí solo los problemas de violencia. Sin embargo, cuando la lectura se acompaña de educación, deporte, cultura y oportunidades, puede contribuir a crear entornos protectores para nuestros niños y jóvenes. Una comunidad que ofrece espacios para aprender, descubrir talentos y aprovechar positivamente el tiempo libre también está trabajando por la prevención de los problemas sociales.
En el Huila necesitamos fortalecer estas oportunidades, especialmente en los municipios, corregimientos y veredas donde el acceso a los libros y las actividades culturales sigue siendo limitado. Somos la tierra de José Eustasio Rivera, autor de La vorágine, una obra que denunció realidades de explotación, violencia e injusticia. Su legado demuestra que la literatura también permite comprender nuestra historia y despertar conciencia frente a los problemas de la sociedad.
Resulta igualmente valiosa la oportunidad que tendrán nuestros escritores de presentar sus obras ante el Grupo Editorial Planeta para explorar posibles procesos de coedición. El talento regional merece escenarios para crecer y darse a conocer. Sin embargo, el verdadero éxito de FilVorágine no debería medirse solamente por el número de asistentes o actividades, sino por su capacidad para despertar nuevos lectores y mantener vivo ese interés durante todo el año.
Necesitamos bibliotecas activas, familias que compartan libros con sus hijos, docentes que motiven a leer y gobiernos que comprendan que invertir en cultura también es invertir en desarrollo social. La lectura debe dejar de ser un privilegio y convertirse en una oportunidad al alcance de todos.
Celebremos FilVorágine 2026 y hagamos que su mensaje trascienda las fronteras del Huila. Porque una feria dura cuatro días, pero el hábito de leer puede transformar una vida entera. Una sociedad que lee tiene más herramientas para pensar, dialogar y construir un futuro con mayores oportunidades y menos violencia.
