Por: Fredy Ernesto Tovar Montenegro
Opinión
Aunque nos ufanamos de autodenominarnos la democracia más longeva del continente, revisando los apellidos y las familias que han gobernado a Colombia por más de 200 años, esto es más parecido a una suerte de Reinado, donde se hereda el poder por línea directa de consanguinidad, y no propiamente una democracia.
No es necesario profundizar buscando argumentos que sustenten la afirmación, por ejemplo, los Ospina pusieron 3 presidentes: Mariano, Pedro Nel y Mariano Ospina Pérez; los López pusieron a Alfonso López Pumarejo y su hijo Alfonso López Michelsen; los Lleras pusieron dos, Alberto Lleras Camargo y Carlos Lleras Restrepo, la misma familia del que quiso ser el tercero de la dinastía, el exvicepresidente coscorrón, German Vargas Lleras.
Los Santos pusieron dos, Eduardo Santos y su sobrino nieto Juan Manuela Santos, los Pastrana lograron dos, Misael y su hijo Andrés Pastrana, por su lado los Valencia tuvieron un candidato presidencial Guillermo Valencia, posteriormente su hijo sí logró el solio de Bolívar, hablamos del Expresidente Guillermo León Valencia abuelo de la actual candidata a recibir el derecho heredado para presidir nuestro País, Paloma Valencia.
Así que es fácil deducir que van dos siglos de vida republicana, en que un grupo selecto de familias de la elite social y política de Colombia han direccionado los destinos de este pais; de ellos las desigualdades y profundas inequidades rampantes en nuestra sociedad.
No es un secreto que durante todo este tiempo se han repartido a diestra y siniestra el presupuesto nacional, entre ellos y sus alfiles testaferros.
Dicho lo anterior, es interesante descubrir lo que nos dice el siguiente juego de palabras que no es casual, es el universo hablando… “si Uribe es la razón del Uribismo, Paloma es la razón del Pa-lo-mismo”.
De otro lado, el candidato felino que también representa la derecha rancia y conservadora de este pais, tiene una lista de situaciones non sanctas que lo desnudan, pues su entramado con paramilitares, narcotraficantes, delincuentes y políticos corruptos, perfil de sus principales clientes, no puede ser leído como una característica de ínfimo nivel.
Si no es suficiente su listado de clientes para discutir que ética practica, en su condición de candidato presidencial, entonces se hace necesario revaluar los numerosos episodios de auto contradicción, como cuando posaba de petrista defendiendo al alcalde de Bogotá, o cuando se definía como un ateo que no ponía en duda su nivel intelectual al eliminar la figura divina o cuando era un joven inquieto por las lides de la muerte, haciendo volar el cuerpo de los gatos a punta de pólvora.
Pero si lo anterior es liviano, entonces tendremos que estar atentos a la posible nulidad de su candidatura cursada en el CNE, a raíz de una acción en derecho, que solicita a esta institución la verificación de las firmas validadas por la Registraduria nacional para la inscripción de la campaña.
A todas luces, un candidato enlodado por su pasado y por su falta de argumentos, que critica al candidato Cepeda por usar papelitos, pero que sin sus propios papelitos no hila una idea completa, como lo hemos visto en los debates de la prensa oficial tradicional.
De sobremesa no tiene un proyecto político claro para Colombia, solo show como si la política fuese un circo.
Por lo demás, en esta etapa de polarización donde está claro que son dos proyectos de sociedad y de pais en pugna, no hay espacio para las aguas tibias, hecho que se refleja en las insípidas marcaciones de intención de voto por las propuestas de centro, por no decir por las posturas sin criterio claro y serio.
Así las cosas, no queda más que invitarlos a redoblar esfuerzos, asumir su papel de multiplicadores de votos e invitar a esa persona indecisa, esa que tiene la abstención como su decisión, para que entienda que esta vez las cosas son diferentes y su voto en blanco o su decisión de abstenerse, simplemente alargará el proceso de transformación.
Porque algo si está claro, el cambio es en primera y mi voto es por Cepeda!!!
