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Fenómeno del Niño amenaza producción piscícola en el embalse de Betania

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El sector piscícola del Huila encendió las alertas ante la posible llegada de un nuevo fenómeno del Niño, escenario que podría impactar la producción de tilapia en el embalse de Betania debido al aumento de las temperaturas y la disminución de los caudales que abastecen el sistema hídrico del departamento. Productores, autoridades y representantes del gremio comenzaron a revisar medidas preventivas para evitar una situación similar a la registrada durante la sequía de 2023.

Edison Javier Henao, secretario técnico de la cadena piscícola del Huila,

Edison Javier Henao, secretario técnico de la cadena piscícola del Huila, indicó que existe preocupación por las proyecciones climáticas anunciadas por el IDEAM y por el comportamiento actual de los embalses, especialmente El Quimbo, considerado estratégico para mantener el equilibrio hídrico que permite sostener la producción acuícola en Betania. “El sector ve con preocupación primero por el incremento de las temperaturas y por la disminución de las fuentes de agua”, afirmó.

Según explicó, para mañana martes, fue programada la reactivación de la mesa intersectorial que se conformó durante la crisis climática de octubre de 2023, cuando el embalse de Betania cayó por debajo del 50% de su capacidad útil y obligó a tomar medidas de contingencia frente al manejo del agua y la actividad productiva. En esta ocasión participarán representantes del Ministerio de Ambiente, Ministerio de Minas y Energía, Ministerio de Agricultura, la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca, la corporación ambiental, el gremio piscícola y la Gobernación del Huila.

El objetivo de la reunión será evaluar las condiciones actuales de los embalses y definir estrategias que permitan enfrentar la temporada seca sin generar afectaciones mayores en la producción de tilapia, una de las principales actividades económicas del departamento. Henao recordó que durante la emergencia anterior se lograron acuerdos relacionados con la operación de los embalses y el manejo hídrico del sistema.

Uno de los principales focos de preocupación está relacionado con el nivel de almacenamiento de El Quimbo. Henao explicó que actualmente el embalse se encuentra alrededor del 40% de su volumen útil y que el nivel reportado está a 21 metros por debajo de su cota máxima. “Hoy tenemos, según el reporte de la empresa, 699 metros sobre el nivel del mar, cuando la cota máxima es de 720”, señaló.

Para el sector, el comportamiento de El Quimbo resulta determinante porque el agua liberada desde este embalse ingresa posteriormente a Betania, funcionando ambos como un sistema conectado. “Eso funciona en sistema de rosario, el agua que sale de Quimbo entra a Betania”, explicó Henao, quien además advirtió que una disminución prolongada de los niveles podría afectar no solo la actividad piscícola, sino también la generación hidroeléctrica y otros sectores productivos.

El secretario técnico manifestó que durante la crisis de 2023 se logró que ambos embalses fueran operados de manera coordinada para amortiguar la disminución de los caudales del río Magdalena y sus afluentes. Ahora, la expectativa del sector es que nuevamente se puedan adoptar medidas similares para enfrentar el periodo seco. “Lo que logramos en algún momento cuando tuvimos la crisis del 2023 fue que se vieran como un mismo sistema y entonces que uno amortiguara al otro en términos de generación”, sostuvo.

Henao también explicó que la operación de los embalses depende de las decisiones tomadas diariamente por XM, entidad encargada de coordinar la demanda de energía en el país. A partir de esas solicitudes se define la cantidad de agua que debe liberarse para la generación hidroeléctrica, situación que incide directamente en el comportamiento del sistema hídrico regional.

Dentro de las medidas preventivas que se estudian aparece nuevamente la reducción de las densidades de siembra en los cultivos de tilapia, estrategia que ya había comenzado a implementarse tras las emergencias sanitarias registradas entre 2023 y 2024. El dirigente indicó que las altas temperaturas elevan el riesgo de enfermedades bacterianas en los peces, especialmente por Streptococcus, lo que obliga a disminuir la carga productiva para reducir riesgos.

“Las siembras que se hagan a futuro, mientras el fenómeno del Niño se va desenvolviendo, la idea es que efectivamente disminuyamos las densidades de siembra principalmente en el embalse”, manifestó. Según explicó, actualmente la producción en Betania se mantiene entre 1.500 y 1.800 toneladas mensuales, aunque las proyecciones indican que podría presentarse una reducción entre el 15% y el 20% en caso de que las condiciones climáticas empeoren durante los próximos meses.

El dirigente agregó que, aunque el sector mantiene actualmente control sanitario en la producción, existe preocupación por el impacto que pueda tener una prolongada temporada seca sobre la calidad del agua y la estabilidad de los cultivos. También señaló que la disminución de lluvias en el sur del departamento limita la capacidad de recuperación de El Quimbo, lo que dificulta aumentar las reservas de agua necesarias para afrontar los meses de mayor sequía.

Finalmente, Henao hizo un llamado a prepararse frente a los efectos del cambio climático y a fortalecer las acciones relacionadas con la sostenibilidad ambiental. “Tenemos que estar preparados. Pensamos que el cambio climático llega y en momentos inesperados las temperaturas van a seguir incrementándose”, afirmó al advertir que este tipo de fenómenos podrían tener consecuencias cada vez más frecuentes sobre la producción agropecuaria y piscícola del Huila.

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