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Declaración pública

Por: Fredy Ernesto Tovar Montenegro

Opinión

Mi formación como humanista y antropólogo, reflejaron en la época del abstencionismo de izquierda en Colombia, una clara posición de repudio a las elecciones, pues la historia del dominio bipartidista (liberales y conservadores) no dejaba otra opción para quienes pensábamos diferente y soñábamos con una nación mas incluyente, justa y democrática.

Fue solo hasta el movimiento de la séptima papeleta, de la cual fui participe activo, con el cambio de la constitución del 91, que también cambiamos nuestra postura, por un activismo político diligente, votando en todas las elecciones, dejando claro que no siempre mi candidato ha ganado, de hecho, mataron dos que fueron mi opción; solo hasta Petro logramos una campaña con vocación de poder, obteniendo la victoria y el gobierno.

Nunca he renegado de mis decisiones electorales, y aunque con el gobierno actual tengo algunos sinsabores y muchísimos aciertos, no dudo que debemos seguir por el mismo camino de transiciones y reformas que continúen beneficiando a las mayorías.

Pero por primera vez tengo mucho temor de perder las elecciones. Por primera vez leo al candidato contrario como un verdadero monstruo macabro, lejos de la ética, del respeto por el otro y por la diferencia.

De hecho, es la primera vez que públicamente siento temor por mi vida, pues esta vez, si gana el aboganster y su proyecto destripador, varios que no sabemos callar ante la injusticia, que tenemos el compromiso de la lucha desde la compasión y la empatía, conoceremos en carne propia la represión de la fuerza, tal como le paso a Manuel Cepeda, a más de cinco mil líderes de la UP, a más de 7.387 falsos positivos, que hoy son solo cifras e historia, y a millones de campesinos desplazados de sus tierras por el narcotráfico y el paramilitarismo, etc.

No es pataleta, nunca había escuchado a un candidato a la presidencia decir públicamente que me destriparía y que acabaría la tierra en la que vivo con fracking a lo que marque, que la ética no está en sus cuentas, que la institucionalidad se va al traste con el cierre de muchas instituciones del Estado, que sus mentores Trump, Milei y Bukele son el faro para su gobierno y que su preocupación es ninguna si pierde, pues al otro día se va para Italia o USA donde vive realmente.

Nunca vi tantas bajezas y descaros en un candidato, que se acomoda de acuerdo a sus conveniencias. Sin ningún pudor se vanaglorió en televisión diciendo que disfrutaba asesinando gatos con pólvora, llegó a posar de Petrista, defendió la legalización de las drogas, fue ateo, dijo que nunca se sacrificaría por Colombia pais de cafres, que la comida típica es potaje carcelario, que su pene es reflejo de sus capacidades viriles, que las mujeres son incapaces y torpes y hoy, como diría una reina de belleza, es todo lo contrario, pero de la misma manera.

Lo que más me genera su historia, es absoluta y total desconfianza. El defensor de paramilitares, narcotraficantes, políticos corruptos, asesinos como Santiago Uribe, delincuentes, desfalcadores del erario como Saab, dice hoy que será su justiciero y nuestro presidente.

Los argumentos de su campaña tienen el mismo sustento de falacias y mentiras, como las de hace cuatro años, donde gritaban que nos volveríamos como Venezuela, que la economía entraría en crisis, que el dólar llegaría a picos insostenibles, que el pais se lo entregaríamos a las FARC y que se irían del pais si ganábamos con Petro, entre muchos otros embustes que son tan estúpidos de creer, como la famosa ideología de género que volvería homosexual a la infancia en Colombia.

Por los anteriores argumentos, y por muchos más que en una columna de opinión no caben, dejo claro que mi voto es por la vida, por la tierra, por el agua, por los campesinos, por los indígenas, por las diversidades, por las mujeres, por la infancia, por los jóvenes, por los ancianos, por el salario mínimo vital, por la educación gratuita, por la continuidad de la reforma agraria, por tierra para los campesinos, por reformas a la salud, por un ejército con mejores salarios y dignificado en su ataque frontal al narcoparamilitarismo, por unos estudiantes del SENA con salarios dignos, por médicos con salarios merecidos, por un sistema de impuestos donde pagan más los ricos y no todos por igual beneficiando a los microempresarios, por un pais ganándole al desempleo, por un sistema pensional que si pensione, por subsidios para los ancianos, por sustitución de energías fósiles por energías limpias, por seguir transitando de una economía extractivista a una economía productiva agroindustrial, por sostener la ética por lo público, por el respeto a la diversidad, por más democracia y justicia social, por una sociedad próspera dentro del capitalismo, por un proyecto de nación que le apueste a erradicar la pobreza… y la lista continúa.

Por eso “Me la juego por la vida” y los invito a que su voto sea también por Iván Cepeda, nuestro siguiente Presidente.

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