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La designación del general en retiro Jorge Eduardo Mora como ministro de Defensa lo pondrá al frente de una cartera que enfrenta desafíos relacionados con el orden público, la presencia de grupos armados ilegales y las políticas de seguridad que deberá ejecutar el nuevo Gobierno.
Entre los temas que concentrarán la atención está la situación de regiones como Arauca y el Catatumbo, donde en los últimos años se han registrado disputas entre organizaciones armadas ilegales y hechos de violencia que han afectado a la población. La recuperación de la presencia institucional en estos territorios será uno de los asuntos que harán parte de la agenda del Ministerio.
Otro de los desafíos estará relacionado con la respuesta del Estado frente a las estructuras armadas y las economías ilegales que operan en distintas zonas del país. El combate al narcotráfico, el contrabando y otras actividades ilícitas continuará siendo uno de los ejes de la política de seguridad.
La relación con la Fuerza Pública también ocupará un lugar importante. Durante su trayectoria militar, Mora ha manifestado en diferentes escenarios la necesidad de fortalecer las capacidades de las Fuerzas Militares y brindar respaldo a los uniformados en el cumplimiento de sus funciones, una posición que ahora tendrá que traducirse en decisiones desde el Ministerio de Defensa.
A esos retos se suma el manejo de la política de paz y la coordinación con las demás entidades del Gobierno frente a los procesos de diálogo con grupos armados. Mora Rangel ha participado anteriormente en negociaciones de paz y ha señalado que esos procesos deben desarrollarse con presencia del Estado en el territorio nacional.
La lucha contra la corrupción y el fortalecimiento de los mecanismos de control dentro del sector Defensa también hacen parte de los temas que estarán bajo la responsabilidad del nuevo ministro, junto con la coordinación de las estrategias dirigidas a enfrentar los factores que afectan la seguridad en diferentes regiones del país.
