Por: Fredy Ernesto Tovar Montenegro
Opinión
He manifestado en algunas columnas de opinión, y en esta lo ratifico, si hay algo que me aterra de nuestro electo, pero no posesionado, nuevo presidente Abelardo de la Espriella (ADLE), es su desfachatez para mentir y asumir la falacia como verdad, al mejor estilo de la Alemania Nazi cuando su ministro de propaganda Paul Joseph Goebbels afirmaba que: “Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad”. Estrategia que le queda como anillo al dedo con la complicidad de los medios tradicionales de comunicación.
Recientemente lo vimos haciendo una declaración profundamente falsa (como la mayoría de sus declaraciones públicas) llena de adornos mediáticos propios de su estrategia de marketing político, donde afirmó que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) le entregaría a su gobierno, 60 millones de dólares, poco más de 220 mil millones de pesos, para el proceso de empalme; actividad por demás regulada por la Constitución a través de la ley 951 del 2006 como un asunto netamente administrativo, realizado por dos comisiones honoríficas (una entrante y otra saliente) y que conoce muy bien el banco como un proceso que no genera costos. Este suceso funda suspicacias y motiva a investigar sobre el regalito del BID. Sorpresivamente lo que se descubre (invito a fingir sorpresa, ohhhh) es un primer milagro de la “Patria Milagro”.
Si tenemos algo claro, es que la “generosidad” de las grandes corporaciones bancarias nunca es gratuita; dicho lo anterior, el supuesto aporte no reembolsable anunciado por ADLE a través de los medios corporativos de comunicación como un primer espaldarazo institucional, generando con ello una narrativa de confianza internacional y de riguroso empalme “anticorrupción”, es el bastidor de algo más profundo y terrible, pues lo que realmente se evidencia es un soborno económico directo al gobierno de Abelardo, sin haberse colocado la banda presidencial.
El soborno se entrama como una jugada de ajedrez, pues lo que realmente sucede con el nefasto “aporte” de la banca multilateral, es que esta opera a través de una regla denominada “Condicionalidad técnica” del aporte, lo que hace que esos 60 millones de dólares nunca entren a una cuenta del Estado colombiano, ni tampoco los administre el gobierno local, pues los administra directamente el BID.
El dinero lo ejecuta el Banco contratando a sus propias listas de consultores internacionales, abogados de su discrecionalidad y centros de pensamiento político-económico ubicados en Washington para diseñar la nueva estructura del gobierno entrante. Conclusión, no hay ninguna donación, regalito o préstamo.
Dicho de forma diferente, el dinero que supuestamente le donan a Colombia, retorna nuevamente a las arcas de los mismos donantes. ¿Magia o milagro?, no simplemente giro a la derecha.
A través de la millonaria contratación de estas consultorías se redactan los manuales, estudios fiscales y planes de reestructuración estatal que el nuevo gobierno diseñará como su ruta, haciéndolos ver como un producto del proceso de empalme.
Dicho lo anterior es fácil deducir que el BID no necesita imponer la privatización de los servicios públicos, o el recorte de los subsidios sociales, o la reducción institucional del Estado en un 40%, etc. Simplemente paga 60 milloncitos de dólares para que sus huestes diseñen la estructura del nuevo Estado colombiano, renunciando a la soberanía, la dignidad y la autonomía de la nación. El mismo diseño “novedoso” que promete el vice Restrepo, sin decir que tendrá el sello de control de calidad de la banca internacional.
Adicional a lo anterior, no podemos dejar pasar el vacío ético e inclusive legal, que tiene el carácter del receptor de la supuesta donación, pues hoy y hasta el 7 de agosto, jurídicamente ADLE es un ciudadano común, elegido presidente, quien no ha hecho el juramento de posesión, pero que ya juró al Estado dueño del BID, su lealtad y fidelidad, por encima de los intereses de Colombia.
¿Es a ese ciudadano a quien le hacen la donación? ¿Bajo qué figura jurídica una entidad internacional compromete sus recursos con un movimiento político que aún no es gobierno oficialmente?
Al finalizar esta columna, no existe ningún convenio único público, ni de pagos ni de condiciones, ni de claridad sobre los beneficiarios reales de esos contratos de consultoría. Estamos a ciegas de cara al financiamiento del proceso de transición de gobierno.
El famoso empalme “Anticorrupción” termina siendo un eslogan de distracción, pues el verdadero propósito de la gigantesca donación es seducir a los mercados globales y asegurar el giro a la derecha.
Empezaron los portentos de la Patria Milagro… esperemos más truquillos con cara de prodigios, ya que esto es solo el abrebocas.
