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Entre el silbato y el escrutinio

Por: Fredy Ernesto Tovar Montenegro

Opinión

Si algo puso a la mayoría de los amantes al futbol a favor de España en la final de la reciente copa mundo, además de su indiscutible juego efectivo y victorioso, fue el rechazo a la manera como Argentina llegó a la final, con la complicidad del pito, la anulación de goles validos de sus adversarios y una retahíla de faltas y sanciones omitidas a los argentinos y sancionadas a sus adversarios. La corrupción también juega en el futbol.

Es inaudito que retirar la tarjeta roja a un jugador de la selección gringa, se logre con una llamada de Trump a Infantino.

El futbol como industria productiva de millones de dólares para la FIFA, pasó a ser otro negocio manipulado por los hilos del poder económico y político, sepultando la justicia del Jogo bonito, como lo llamaba Pelé, dejando artimañas arbitrales, corrupción organizativa y demás truquillos, como los métodos con que se eligen los equipos que pasan a las finales, imponiendo intereses de poderosos como Messi y la Albiceleste.

Entender los anteriores argumentos, puede servir de sustento para aclarar que una cosa es tolerar el resultado final de las elecciones pasadas a presidencia, como forma de dar continuidad al derrotero de la vida política nacional, y otra diferente pero igualmente constitucional y en democracia, es solicitar un debate de control político a la Registraduria, al CNE, la Fiscalía, la Procuraduría y la PoNal para conocer los argumentos de estas instituciones de cara a un sinnúmero de anomalías y delitos de alto calibre, que se presentaron en los pasados escrutinios presidenciales y que incluso hacen parte del arsenal de demandas judiciales y disciplinarias que hoy proceden contra la elección del tigre.

No tiene nada de antidemocrático y menos de fraudulento, solicitar auditoria forense al CNE y al software de la Registraduria, que hoy tiene más cuestionamientos que nunca.

En las elecciones del 2014 el Consejo de Estado reconoció que hubo “sabotaje” del Software y hasta destrucción de material electoral, devolviéndole tres curules al MIRA, razón por la que pidió que el software fuera remplazado.

Hay pruebas contundentes que demuestran nuevamente que el software fue manipulado, esta vez con más de 800.000 nuevas cedulas, superando con creces las 16 mil que le habían quitado al partido de María Luisa Piraquive. Las denuncias oscilan entre suplantación de fallecidos, presión de grupos armados, incremento de cedulas por fuera de los periodos establecidos (léase manipulación del software), trampas en consulados y hasta compra de votos.

El mutismo de estas instituciones ante dichas denuncias, no es más que la posible prueba del adagio popular que dice: “en Colombia las elecciones no se ganan en las mesas de votación sino en la Registraduria.” Y con el procesado Álvaro Hernán Prada al mando del Consejo Nacional Electoral, las sospechas se incrementan.

La propuesta de control político liderado por el Pacto Histórico en cabeza de la Senadora Corcho, es tan necesario, que senadores como Juan Felipe Lemos del partido de la U, fuerte contradictor del Pacto Histórico y de Petro, apoyan la iniciativa.

La senadora Isabel Cristina Zuleta, del Pacto, ha sugerido unificar los debates de control político al CNE y a la Registraduria, presentados por diversas colectividades, donde se aclare de forma transparente, lo que parece vuelve a repetirse en Colombia, fraude electoral.

Algo que confirma la historia, que no es un relato, sino datos y hechos, es que cuando Petro lanza una denuncia, tiene suficientes pruebas y los resultados los hemos visto. Por ejemplo, entre el 2007 y el 2013 más de 60 congresistas terminaron procesados, tras las rejas por los debates del líder de izquierda sobre parapolítica y el actuar de la Fiscalía.

A la larga… o a la corta, la mentira y el engaño se descubren.

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