Por: Andrés Calderón
Opinión
En una radiografía de la cultura festiva en Colombia 2024, el MinCultura señala que en Colombia se celebran aproximadamente 4.000 ferias y fiestas, y de este amplio número, cerca del 20 % son carnavales y fiestas populares. Este fin de semana que pasó, se celebraron fiestas populares en los municipios de Yaguará (Turismo), Rivera (sanjuanero infantil) y Campoalegre (fiestas del arroz), tres escenarios que ofrecieron diversidad de actividades culturales y los tradicionales tablados populares en los que se presentaron artistas de talla regional, nacional e internacional.
Pero hoy quiero hablarles de Rivera, un escenario relativamente nuevo (34 años) si se compara con la fiesta sanjuanera de Neiva, que llegó a su edición número 65 este año, pero con la particularidad de guardar una estrecha relación. Durante dos semanas, Rivera vibra al ritmo del Sanjuanero Huilense. En esta festividad, decenas de delegaciones de veredas, barrios, municipios y departamentos se encuentran en las diferentes rondas folclóricas. Se trata de una hermosa muestra cultural donde el protagonismo indiscutible lo tienen niñas menores de 12 años y sus acompañantes de las muestras folclóricas.
A la costumbre de esta festividad le precede una larga tradición de celebración de lo que se conoce como fiesta patronal, fiestas que se hacen una vez al año para honrar a un santo patrón, que aún se celebra en muchos pueblos de Colombia. Con la inserción del reinado del sanjuanero infantil en los 90, de las patronales se heredaron los concurridos tablados populares que instan a la población al deleite de artistas musicales y los famosos encuentros de música campesina durante todo un fin de semana.
Estas festividades municipales, por supuesto que, además de divertir, son claves en dinamizar la economía, principalmente en torno al turismo y actividades comerciales, entre las que se destacan la comida y venta de bebidas alcohólicas. Históricamente, debido a la falta de recintos especializados en la mayoría de los municipios, estos eventos masivos se han realizado en los parques centrales, lo que suele colapsar el espacio público y generar caos urbano.
Para revertir esta situación, las festividades han venido teniendo importantes cambios, rompiendo con la antigua tradición y lógicas absurdas de creer que lo que no se hace en el centro del pueblo no es funcional. En este sentido, la actual administración municipal, con apoyo de una parte del cabildo, dio pasos importantes en la organización del festival. Primero, separando el festival del sanjuanero infantil de los tablados populares en los que se exponían las niñas a ambientes de desorden y alcohol; todo un éxito que posiciona a Rivera como un destino turístico, familiar y seguro. En segundo lugar, y no menos importante, pero sí más polémico, se cambió el sitio de realización de los tablados populares; este año no fue el parque, fue un lote a las afueras acondicionado para el evento, en el que no solo aumentó el aforo, sino que también permitió aliviar la capacidad de carga de nuestro centro, permitiendo que las calles se vuelvan transitables y seguras, promoviendo el desarrollo tranquilo de las demás actividades (hotelería, gastronomía, artesanías), así tuvimos el desarrollo de una actividad turística que benefició a todos, propios y visitantes.
Este vuelco que se da a las festividades, aunque para algunos pueda parecer pequeño o insignificante, para mí es fundamental si se piensa al municipio en un escenario de largo plazo, en el que el turismo se desarrolle en un contexto de organización, algo fundamental y en el que las estrategias de embellecimiento del parque, la próxima pavimentación de las vías principales y el plan maestro de movilidad se articularán para sumar varios escalones más en la consecución del grado de competitividad que al municipio le hace falta.
P.D. : Señor alcalde, aunque hoy el tiempo sea su principal opositor, sin duda va por el camino correcto en términos de turismo.