ElectroHuila gana como nunca, pero el Huila paga como pocos
Por: Rafael Ernesto Salas Montealegre
Con un costo unitario de $1.045,95 por kilovatio hora, ElectroHuila registró en junio de 2026 el costo más alto entre las empresas mencionadas en el reporte. Celsia Tolima llegó a $1.042,82 y ElectroCaquetá a $1.005,75.
Mientras tanto, la empresa pasó de perder más de $30.000 millones en 2023 a obtener utilidades cercanas a $169.000 millones en 2025.
¿Casualidad?
Puede que no. Pero sí es una contradicción que merece una explicación: ¿de qué sirve una ElectroHuila cada vez más rentable si esa rentabilidad se construye sobre una energía que castiga el bolsillo de los huilenses y encarece la producción del departamento?
La energía no es un lujo. Es un insumo fundamental para la industria, el comercio, el campo, el turismo y los hogares.
Una empresa pública de servicios no debería celebrar solamente cuánto gana. También debería responder cuánto le cuesta al Huila esa ganancia.
Y hay otro asunto que huele todavía peor.
En marzo se modificaron los estatutos de ElectroHuila para establecer un período de cuatro años para la gerencia, con posibilidad de reelección y mayores dificultades para remover al gerente. La Procuraduría abrió una actuación preliminar para revisar esa reforma, que puede favorecer la permanencia de la actual gerente, Nika Cuéllar.
No se puede afirmar que la reforma haya sido diseñada para “atornillarla” al cargo. Pero tampoco se puede pretender que los huilenses no hagan preguntas.
Cuando una empresa tiene tarifas entre las más altas del país, utilidades récord y al mismo tiempo se modifican las reglas para darle mayor estabilidad a su gerente, la sociedad tiene derecho a levantar la ceja.
ElectroHuila necesita ser rentable, sí.
Pero no a costa de la competitividad del Huila.
La pregunta ya no debería ser cuánto ganó ElectroHuila.
La pregunta es:
¿Cuánto está perdiendo el Huila para que ElectroHuila gane tanto?