Por: Luis Ernesto Salas Montealegre
Si usted pensaba que el principal producto de exportación de Colombia era el café o las flores, lamento informarle que el gobierno de Gustavo Petro ha encontrado un nuevo nicho: la fuga de cerebros con chequera.
Según el reciente Henley Private Wealth Migration Report 2025, el año pasado Colombia despidió con honores (y muchos impuestos) a 150 millonarios. No se fueron de vacaciones; se llevaron sus activos líquidos, sus empresas y unos US$1.000 millones que ya no circularán por nuestra economía. Mientras aquí hablamos de “justicia social”, en Panamá y Costa Rica están descorchando champaña.
El selecto “Club de los Cuatro”
Colombia ha logrado una hazaña internacional: ser uno de los únicos cuatro países en el mundo que insiste en cobrar un impuesto integral al patrimonio. Estamos en la misma liga que Suiza, Noruega y España. La pequeña diferencia —un detalle técnico, dirán algunos— es que en esos países los semáforos funcionan, la seguridad jurídica existe, no hay disidencias y no te suben el impuesto del 0,5% al 1,6% mediante un decreto de emergencia firmado en un mal trasnocho.
La receta para el desastre: Ruido, impuestos y fusiles
¿Por qué se van? El informe de Henley no se anda con rodeos. Los ricos no huyen por falta de paisajes bonitos, huyen por:
- La asfixia fiscal: Las reformas de Petro han convertido el éxito financiero en un pecado que se paga caro.
- El ruido político: Con las elecciones de 2026 en el horizonte y una polarización que asusta (Cepeda), el que tiene capital prefiere ponerlo a salvo en puertos menos tormentosos.
- El “revival” de la inseguridad: El resurgimiento de grupos armados le añade ese toque de adrenalina que ningún inversionista sensato quiere en su portafolio.
Costa Rica y Panamá: Los verdaderos ganadores del “Cambio”
Lo más irónico de esta historia es que la riqueza no desaparece, solo cambia de código postal. Mientras aquí nos ponemos creativos con los impuestos, Costa Rica recibió a 350 millonarios el año pasado. ¿Su secreto? No cobran impuestos por las ganancias obtenidas en el exterior y no tienen impuesto a la herencia.
Resultado: Panamá y Costa Rica sumaron más de US$5.200 millones en patrimonios nuevos. Básicamente, la política económica de Colombia está financiando el crecimiento de nuestros competidores regionales.¡Qué generosos somos!
El “bumerán” que golpeará a la clase media
El gran chiste de este éxodo es que, cuando el millonario se va, no se va solo. Se lleva el empleo que generaba, la dinámica en la bolsa de valores y los impuestos que sí pagaba.
Al final, cuando el hueco fiscal se haga más grande porque ya no hay a quién más cobrarle el “impuesto a los ricos”, ¿quién cree usted que va a tener que poner la plata? Exacto: usted, que se quedó aquí trabajando mientras ve cómo los capitales cruzan la frontera buscando un lugar donde no los miren como al enemigo.
Dato de cierre: El reporte de Henley advierte que la migración de millonarios es el “canario en la mina”. Si los que tienen los medios para irse son los primeros en salir, es porque saben que el aire se está volviendo irrespirable. ¡Buen viaje a los 150 que se fueron y buena suerte a los que nos quedamos!