Por: Manuel Córdoba
Opinión
Ayer, 20 de mayo, el majestuoso Teatro Colón de Bogotá fue testigo del lanzamiento oficial de nuestras festividades. Ver el sanjuanero brillar en el escenario cultural más importante del país es un acto que nos llena de orgullo y reafirma la grandeza de nuestra tradición a nivel nacional. Sin embargo, mientras los ecos de los tambores deslumbran en la capital, al interior de nuestro territorio surge una valiosa oportunidad: la de reflexionar sobre cómo mantener viva la verdadera esencia de esta celebración en medio de los tiempos modernos.
Las fiestas de San Juan y San Pedro tienen una carga histórica innegable. Si bien su andamiaje institucional tomó forma con las ordenanzas de los años 50 y 60, su espíritu original nació en los campos, en el encuentro de los vecinos y en las plazas de nuestros municipios. El San Pedro es, ante todo, el relato vivo de nuestra identidad, la riqueza de nuestros artesanos y el arraigo de las familias.
La reciente partida de la maestra Totó la Momposina, el pasado 17 de mayo, nos deja una profunda enseñanza al respecto. Aunque sus ritmos evocaban el sentir del Caribe, su legado es universal y toca las fibras de nuestro festival: ella nos recordó toda su vida que la cultura es el alma de un pueblo y que las raíces no deben perderse frente al paso del tiempo. Ese mismo mensaje es el que hoy nos convoca en el Huila.
Es innegable que nuestras festividades han crecido. Atraen turismo, dinamizan la economía y proyectan nuestra región, lo cual es muy positivo. No obstante, el gran reto de la modernidad es lograr que este crecimiento comercial no desdibuje nuestro propósito.
Resulta importante cuidar que la fiesta no se reduzca únicamente al esparcimiento momentáneo, ni que la proliferación de espacios exclusivos aleje al ciudadano de a pie del disfrute de sus comparsas y carrozas.
Celebrar el San Pedro es recordar quiénes somos. El folclor, más que un evento de temporada, es un puente que nos une como sociedad, no una barrera que nos separe.
Es en este punto de equilibrio donde la administración pública y las bases ciudadanas trabajan de la mano.
La Gobernación del Huila, bajo el liderazgo del gobernador Rodrigo Villalba Mosquera, hace un esfuerzo constante y genuino por armonizar este desarrollo con la protección de nuestra vocación popular. Desde la institucionalidad entendemos que el tejido social se fortalece cuando garantizamos que las comunidades y los barrios sigan siendo los verdaderos protagonistas de la celebración.
El reto que tenemos por delante es seguir dignificando nuestras festividades, recordando que el progreso turístico debe ir siempre de la mano con el respeto por nuestra cultura. Que el aplauso resonante de ayer en el Teatro Colón, y el legado de quienes han dedicado su vida a defender el folclor, nos inspiren a vivir un San Pedro donde la integración, el respeto por la tradición y el orgullo huilense brillen para todos por igual.