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La hora de la ruptura: por qué Abelardo de la Espriella es la alternativa que Colombia necesita

Por: Franky Vega Murcia

Opinión

Casi 216 años de historia republicana nos han dejado una lección irrefutable: el péndulo entre la izquierda y la derecha tradicional no funciona. Hemos cambiado de banderas, de discursos y de gobernantes, pero los problemas de fondo siguen intactos. La inseguridad continúa cobrando vidas, la corrupción desangra las finanzas públicas y el ciudadano de a pie sigue esperando un cambio real. Colombia no necesita más de lo mismo; necesita una ruptura definitiva con las maquinarias políticas tradicionales. Por eso, mi voto y mi confianza están con Abelardo de la Espriella y su fórmula vicepresidencial.

Esta propuesta representa una verdadera independencia frente a las estructuras que han cogobernado el país sin éxito. No es un proyecto de continuismo, sino una alternativa diseñada para transformar la forma en que se administra el Estado, fundamentada en pilares innegociables: la defensa de la patria por encima de los intereses individuales, la protección de la familia como eje básico de la sociedad y el reconocimiento de Dios en la vida de la República, garantizando el respeto sagrado a la vida en todas sus formas.

La libertad no existe sin orden, y el orden no existe sin autoridad. Bajo esta premisa, la propuesta de De la Espriella aborda la seguridad y la justicia como las prioridades más urgentes de la nación. La inseguridad es el principal enemigo de la libertad y de la paz; por ello, plantea una lucha frontal y sin concesiones contra la delincuencia y el crimen organizado. Esta firmeza se extiende también a la lucha contra la corrupción, un mal que destruye la confianza institucional, la legitimidad del Estado y los recursos públicos que pertenecen a todos los colombianos. Asimismo, el proyecto defiende con vehemencia las libertades individuales: la libre empresa, la libre expresión y el derecho a opinar sin censura. Todo esto protegiendo el marco institucional vigente, manifestando un rechazo categórico a cualquier intento de asamblea constituyente que pretenda desestabilizar las reglas del juego.

En el ámbito económico y administrativo, el enfoque es audaz y pragmático. Mientras el país se ha resignado a un crecimiento económico inercial del 3%, este proyecto le apunta a una meta ambiciosa del 7%, impulsada por la experiencia del binomio presidencial. Para lograr un Estado eficiente y austero, se propone una reducción del aparato estatal entre una cuarta parte y un 40%, lo que generará un ahorro estimado de 30 billones de pesos anuales.

Esa eficiencia administrativa es la que permitirá financiar las reformas estratégicas que el país reclama. En salud, se plantea un plan de choque de 10 billones de pesos enfocado en garantizar la accesibilidad real a los medicamentos. En educación, se impulsarán transformaciones clave para construir prosperidad desde la base. El programa también asume compromisos sectoriales de gran envergadura: una reorganización profunda de la política pública rural para devolverle la productividad al campo, la garantía de la seguridad energética para sostener el desarrollo industrial y una política de protección integral a la mujer contra la violencia de género.

Votar por Abelardo de la Espriella no es simplemente elegir un nombre en el tarjetón; es respaldar un modelo de país que combina la audacia económica con la firmeza institucional y de valores. Es el momento de dejar atrás las fórmulas fallidas del pasado y atreverse a construir una Colombia próspera, segura y libre. El desafío está planteado, y el cambio real empieza ahora.

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