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De 6.402 a 7.837 y el negacionismo como estrategia para ocultar la verdad

Por: Fredy Ernesto Tovar Montenegro

Opinión

Las declaraciones aportadas por el Coronel Juan Carlos Quiroz en una de las tantas audiencias públicas desarrolladas por la JEP y transmitidas en vivo y en directo, reconfirman categóricamente los asesinatos cometidos por tropas del batallón Bajes ubicado en Zaragoza – Antioquia.

Pero la gravedad de sus testimonios no son solamente la crueldad con que impúdicamente asesinaron campesinos, jóvenes e incluso personas con capacidades diversas indefensas y desarmadas. No, lo grave del asunto es que este oficial, al igual que decenas de militares, desnudan abiertamente una estrategia jurídica montada para hacer desaparecer pruebas de muchos crímenes de Estado, maniobra a la que llamaron “guerra jurídica”.

La idea central además de desaparecer pruebas, era ajustar montajes para torcer el camino de la justicia, haciendo suponer que las víctimas estaban mintiendo frente al asesinato de sus familiares.

Aclaro que reconocer esta realidad, saturada de pruebas, dolor y desesperanza, no es en lo mas mínimo validar el gobierno de Gustavo Petro, es tener criterio propio y compasión con el drama eterno que viven las víctimas.

Y reconocer que dicha “guerra jurídica” es el arma política que han usado diversos sectores de derecha, especialmente el Uribismo, con el expresidiario a la cabeza para dar fin a la JEP, intentando brindar garantías a militares comprometidos en hechos probados de violaciones a los derechos humanos, entre los que contamos ya no 6.402 asesinatos de Estado, sino 7.837 casos documentados uno a uno de los mal llamados Falsos Positivos, que realmente son asesinatos sistemáticos a manos de miembros del Estado, es el fundamento del negacionismo, poniendo en el plano de la duda todos y cada uno de los delitos documentados y probados por la JEP, ya no solo con sus equipos investigadores, sino también y especialmente con las declaraciones de los militares criminales.

Dicha negación lleva consigo asuntos que quizás no son de interés público, pues cada caso es individual, particular y afecta solo a la familia del asesinado; pero sembrar dudas sobre la sistematicidad de los falsos positivos, o mejor, de los crímenes de Estado, es equiparable en afirmar que las victimas se inventaron su dolor, que el duelo es falaz o que su hij@ sesinad@ por el ejército, tirado en una fosa común lejos de su tierra, identificado como NN y empacado en una bolsa plástica negra como si fuera basura, es algo que está solo en su pensamiento.

Las pruebas son contundentes y confirman la cruda realidad que todos conocemos. es cruel e inhumano desconocer estos hechos.

Dicho lo anterior, podemos aseverar que sin la JEP no hubiéramos sabido de tantas salvajadas, razón por la cual quieren clausurarla.

En otra audiencia pública, el teniente coronel Freud Amín Niño, declaró: “¿que buscaban esos testimonios? Precisamente entorpecer la labor de la Fiscalía General de la Nación…¿cómo iba a investigar la fiscalía, si todos los testimonios estaban amañados?, ¿cómo iba a investigar la fiscalía, si la operación daba una apariencia de legalidad? Sin la JEP la verdad habría permanecido oculta en expedientes ordinarios o militares. Sin la JEP, las familias de los asesinados seguirían sumidas en la dolorosa incertidumbre y la mentira institucional.

El testimonio del soldado Profesional Alex José Mercado, nos da luces de lo que hubiera pasado si los casos hubieran continuado en la justicia ordinaria: “esas madres nunca hubieran sabido como asesinamos a sus hijos”.

Y mientras miembros del ejército y jueces de la justicia penal militar ocultaban y desaparecían pruebas y mientras sectores políticos, encabezados por el Uribismo y el hermano del convicto fundador de los 12 apóstoles, continuaban minimizando estos crímenes supuestamente en pro de las garantías de los asesinos, las víctimas vivieron años y años de un suplicio que no tienen nombre.

Por lo anterior y por muchas más razones, este próximo 31 de mayo, lo que vamos a decidir no es solamente el nombre del nuevo presidente de Colombia, sino el modelo de nación y de pais que queremos para nuestro futuro cercano. Son dos modelos en pugna. Uno obsoleto y caduco sustentado en el miedo, la muerte y la mano dura, el otro en la equidad social, en la justicia, la ética y la vida.

¡Por eso mi voto es consciente y autónomo, voto por el progresismo, por la continuidad del cambio y por la esperanza, voto por Iván Cepeda!

Nota: los que tengan dudas de los testimonios, pueden comprobarlos en la página de la JEP en YouTube: https://www.youtube.com/@jepcolombia

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