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Las mujeres ya no lloramos: ahora lideramos

Por: Luz Pastrana

Opinión

Colombia no necesita un experimento más, necesita carácter, necesita firmeza, necesita una mujer capaz de unir, gobernar y derrotar el desgobierno que hoy tiene al país atrapado entre el miedo, la improvisación y la polarización.

Desde agosto de 2022 hasta hoy, Colombia ha vivido uno de los periodos más dolorosos de su historia reciente: aproximadamente 382 masacres, más de 1.250 víctimas, entre 620 y 700 líderes sociales asesinados, más de 450 miembros de la Fuerza Pública muertos, cerca de 1.273 actos terroristas y más de 559 secuestros registrados en medio del conflicto y la expansión territorial de grupos armados
ilegales.

Mientras el país se desangra, el gobierno habla de “paz total” mientras los violentos avanzan.

Y frente a eso, Colombia tiene una opción real: Paloma Valencia junto a Juan Daniel Oviedo.

Porque no basta con hacer oposición. Hay que tener la capacidad de ganar y de gobernar y Paloma es hoy la única candidata que reúne ambas cosas.

Tiene valentía para enfrentar al crimen sin complejos, tiene preparación para manejar el Estado, tiene inteligencia para debatir ideas, tiene disciplina para gobernar, tiene integridad para no negociar principios y tiene algo que muchos subestiman en política: humanidad.

Porque una mujer fuerte no deja de ser amorosa, una mujer firme no deja de sentir, una mujer preparada no deja de conectar con la gente y junto a Juan Daniel Oviedo representa algo que Colombia necesita con urgencia: la capacidad de construir entre distintos.
Un proyecto donde caben quienes piensan diferente, pero comparten el amor por Colombia, el respeto por las instituciones y el deseo de recuperar la seguridad, la economía y la esperanza.

Paloma representa a millones de mujeres colombianas que se cansaron de pedir permiso para liderar.

Además, es la única con posibilidades reales de
construir mayorías en el Congreso para aprobar
reformas serias en seguridad, empleo, educación, salud y economía. Gobernar también es tener cómo ejecutar y Colombia no aguanta otros cuatro años de peleas estériles y discursos vacíos.

Muchos hablan duro en redes sociales. Pero gobernar un país no es administrar tendenciasni likes, y vale la pena preguntarse: si alguien no ha podido controlar ni siquiera los excesos de quienes hablan en su nombre, ¿cómo va a controlar un país enfrentado al narcotráfico, al terrorismo y a la criminalidad?

Esta elección también es un mensaje cultural.
A las mujeres de Colombia: ya no estamos llamadas solamente a resistir, estamos llamadas a dirigir.
Somos poderosas, somos capaces, somos más.
Ya no lloramos: ahora lideramos.

Y a los hombres buenos de este país: este no es
el momento de tener miedo a una mujer fuerte.
Es el momento de acompañarla.
Porque cuando una mujer preparada llega al
poder, no gobierna sola: levanta un país entero

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