Actialidad
Doce años privado de la libertad, seis de ellos con cadenas en el cuello y las manos, quedaron en la memoria de Arbey Delgado Argote, uno de los militares que sobrevivió al secuestro de la toma de Miraflores, en Guaviare. Hoy, casi tres décadas después de aquel episodio, su voz vuelve a reclamar justicia mientras antiguos integrantes del Secretariado de las FARC cumplen en Pitalito las sanciones establecidas dentro del proceso de la Jurisdicción Especial para la Paz.
Delgado fue secuestrado el 3 de agosto de 1998 durante el ataque a la base de Miraflores. Para entonces hacía parte de un pelotón que permanecía en el lugar como integrante de una compañía de choque. De acuerdo con su relato, el ataque fue ejecutado por más de 1.200 hombres y terminó con el secuestro de varios integrantes de la fuerza pública.
El exsargento permaneció cautivo durante 12 años. En ese periodo pasó por diferentes condiciones de sometimiento y aseguró que durante seis años permaneció encadenado del cuello y de las manos. Antes de utilizar las cadenas, los secuestrados eran amarrados con lazos. “Estuve 12 años secuestrado, de los cuales seis años encadenado del cuello y de las manos, recibiendo un trato indigno, amenazas de muerte, mala alimentación, enfermedades y muchas otras cosas más de las atrocidades que cometían allá”, relató.
Según su testimonio, las cadenas fueron utilizadas después de que algunos secuestrados lograran escapar. Delgado recordó que las condiciones de vigilancia cambiaron a partir de esas fugas y que los retenidos fueron sometidos a mayores restricciones durante el tiempo que permanecieron en poder de la organización guerrillera.
A partir de esa experiencia, Delgado cuestionó las condiciones en las que los antiguos integrantes del Secretariado de las FARC están cumpliendo las sanciones impuestas por la JEP. Su principal reparo está relacionado con el carácter restaurativo de las medidas y con la ausencia de una pena de prisión, que considera necesaria frente a los delitos cometidos durante el conflicto armado. “Los que están en Pitalito del Secretariado haciendo unas labores restaurativas, eso no es ninguna sanción ante los ojos de Colombia”, afirmó.
Delgado sostuvo que quienes tuvieron responsabilidad en la política de secuestro deben reconocer públicamente los hechos y responder ante las víctimas por las diferentes conductas que les atribuye. Su planteamiento incluye que los responsables cumplan penas de prisión y que los trabajos sociales hagan parte de esas condenas. “Ellos tienen que decir todas las atrocidades que cometieron como secuestro, extorsión, violación, todo lo que hicieron y pagar en cárcel y hacer en las cárceles los trabajos sociales”, sostuvo.
Su posición frente al proceso de paz no significa un rechazo a la búsqueda de una salida negociada al conflicto. Delgado aseguró que la paz debe buscarse, aunque manifestó su desacuerdo con la forma en que se desarrolló el acuerdo y con lo que considera falta de sanciones frente a los responsables de los hechos. “La paz hay que buscarla, hay que buscar los medios, hay que buscarla. Pero no la paz como se firmó, porque es que la paz como se firmó queda mucha impunidad”, manifestó.
El reclamo también se extiende a la situación de las víctimas del secuestro. Delgado sostuvo que quienes fueron privados de la libertad mientras prestaban servicio al Estado deben recibir una reparación económica y cuestionó que los antiguos integrantes de las FARC no hayan respondido, según su versión, por los recursos relacionados con las extorsiones y otros delitos cometidos durante el conflicto.
Para el exsargento, la reparación no puede limitarse al reconocimiento de responsabilidad dentro de un proceso judicial. También considera necesario que las víctimas tengan una participación directa en los escenarios relacionados con la construcción de paz y cuestionó la forma en que se ha definido la representación política de quienes padecieron hechos relacionados con el conflicto.
En esa discusión incluyó las curules asignadas a representantes de víctimas y aseguró que varios sectores afectados por la violencia quedaron por fuera de esos espacios. “Los que son representantes de las curules de las víctimas no representan a las víctimas. Realmente ahí hubo un aislamiento de muchos de nosotros”, expresó.
Delgado también planteó que las víctimas deberían tener un papel activo en eventuales procesos de construcción de paz. “Si hay gestores de paz, seamos nosotros las víctimas y no los victimarios. Que seamos nosotros las víctimas que hemos sufrido, que hemos padecido, que sabemos cómo hacer parte para llegar a un proceso de paz y no los victimarios”, dijo.
La presencia en Pitalito de antiguos integrantes del Secretariado de las FARC llevó nuevamente a Delgado a recordar los años que permaneció en cautiverio y las condiciones que, según su testimonio, enfrentó junto con otros militares. Desde esa experiencia, cuestiona que las sanciones restaurativas se desarrollen fuera de establecimientos carcelarios y sostiene que deberían estar acompañadas de otras medidas de reparación para quienes fueron secuestrados.
El exsargento aseguró que su posición es compartida por otros militares que permanecieron secuestrados durante el conflicto. “Si usted le pregunta a mi general Mendieta, a todos los que estuvieron conmigo secuestrados, eso no es una sanción ejemplar, ni sanción restaurativa, de ninguna manera”, afirmó.
Casi 28 años después de su secuestro, Delgado mantiene su reclamo frente a la manera en que se están desarrollando las sanciones para los antiguos comandantes. Su petición se concentra en que las víctimas tengan participación en el proceso, reciban reparación y que quienes tuvieron responsabilidad por los hechos reconozcan lo ocurrido. “Que realmente indemnicen a las víctimas y que paguen en las cárceles. Y allá en las cárceles hagan trabajo social”, concluyó.
