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Propiedad intelectual: por qué el registro de marca es importante para la seguridad jurídica de su emprendimiento

Económicas

Registrar una marca es uno de los pasos estratégicos para cualquier emprendimiento. Más allá de cumplir con un trámite legal, este proceso permite proteger el nombre, la identidad y los elementos que diferencian a un negocio en el mercado, una decisión que muchos empresarios suelen aplazar hasta comprobar que su actividad comercial funciona.

Sebastián Puentes, abogado experto en propiedad intelectual, explicó en conversación con LaÚltima.com.co que esta área del conocimiento abarca diferentes mecanismos de protección y que las marcas tienen un papel central para quienes deciden crear empresa. “Todos queremos, al momento de abrir un establecimiento, una empresa, llamarle de una forma, ponerle la identidad y la impronta, y es ahí donde las marcas forman un papel importantísimo en la defensa justamente de esa identidad, de ser únicos”.

El abogado señaló que la protección de una marca no debe confundirse con el registro mercantil de una empresa. Aunque ambos procedimientos están relacionados con la actividad empresarial, tienen alcances diferentes y uno no reemplaza al otro. “El tener un registro mercantil tiene una repercusión muy diferente a un registro de marca. El registro mercantil finalmente le permite a alguien llamar a su empresa de una forma, llamar a su establecimiento de alguna otra forma y tener un uso en el mercado, una injerencia en el mercado, pero no permite por sí solo tener exclusividad respecto de los nombres y de los logos”.

Una de las diferencias está en el análisis que se realiza sobre los nombres. Mientras en el registro mercantil se verifica principalmente que no exista otra empresa con una denominación idéntica, en materia de marcas también pueden presentarse inconvenientes cuando existen elementos que resulten confundibles. “Cuando hablamos de similarmente confundible puede ser desde el punto de vista fonético, gramatical, gráfico, inclusive del significado de las palabras”.

Por esa razón, una empresa puede contar con registro mercantil y aun así encontrarse con dificultades si utiliza un nombre o una identidad que ya está protegida como marca. Para el experto, esta es una de las situaciones que con mayor frecuencia desconocen quienes comienzan una actividad comercial.

El costo también suele aparecer entre las razones por las que algunos emprendedores aplazan el registro. Sin embargo, Sebastián Puentes considera que la inversión no debería verse como un gasto secundario dentro de la creación de una empresa. “Un registro de marca ante la Superintendencia de Industria y Comercio en el precio full vale 1.380.000 pesos”, indicó, al señalar que los costos de asesoría también pueden ser asumibles frente a otro tipo de servicios jurídicos relacionados con la actividad empresarial.

En su experiencia, incluso existen negocios con varios años de funcionamiento que apenas empiezan a considerar la protección de su marca cuando buscan crecer o dejar el negocio en manos de sus hijos. “Yo tengo clientes con muchos años en el mercado y que hasta ahora dicen, venga, voy a registrar la marca porque ya quiero crecer, quiero expandirme, quiero dejarle esto a mis hijos”.

Para el abogado, la decisión debería tomarse desde el comienzo y antes de destinar recursos importantes a publicidad, productos o expansión. “Lo primero tiene que ser el registro de marca, para después de ahí para abajo estar tranquilo en todo lo demás y poder invertir, meterle plata a publicidad, a lo que sea, a sus productos y demás con tranquilidad”.

Aunque considera que existe mayor conocimiento sobre estos mecanismos de protección, todavía hay empresarios que esperan a comprobar la rentabilidad de un negocio antes de registrar su marca. Esa práctica puede generar dificultades cuando el nombre utilizado ya pertenece a un tercero. “El hecho de utilizar una marca sin autorización, es decir, la marca de un tercero sin autorización, eso ya genera un perjuicio en favor de esa persona o en contra de uno”. En esos casos, el uso de una marca ajena puede derivar posteriormente en obligaciones económicas relacionadas con los perjuicios ocasionados.

La protección de la propiedad intelectual, sin embargo, no se limita al nombre de una empresa. Dependiendo de la actividad, también puede abarcar creaciones, desarrollos, información reservada y otros elementos que hacen parte de la operación de un negocio. En el caso de algunos establecimientos, por ejemplo, pueden existir contenidos originales susceptibles de protección mediante derechos de autor. También están los secretos empresariales, que pueden ser protegidos mediante acuerdos y protocolos de confidencialidad cuando se trata de información reservada. “Hay otra forma que también son los secretos empresariales, donde esa informacion se protege a través de acuerdos de confidencialidad o de protocolos de confidencialidad en donde se blinda el saber o conocimiento sensible y relevante”.

Para empresas que desarrollan procesos de innovación con una ventaja técnica, otra posibilidad está relacionada con las patentes. Sebastián Puentes destacó que el Huila ha avanzado en este campo y aseguró que ha participado en ese proceso de crecimiento alrededor de la protección de nuevos desarrollos. De esta manera, la propiedad intelectual comprende diferentes herramientas que pueden ser utilizadas de acuerdo con las características de cada empresa, desde la protección de una marca hasta los derechos de autor, los secretos empresariales o las patentes.