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Un riñón, una nueva vida: Yessica celebra un año de su segundo trasplante en el Moncaleano

Redacción La Última

Después de enfrentar una insuficiencia renal desde los 22 años, recibir dos trasplantes de riñón y pasar cerca de una década en hemodiálisis, Yessica Paola Mayorca celebra un año de su exitoso retrasplante en la E.S.E. Hospital Universitario Hernando Moncaleano Perdomo. Su historia es un testimonio de esperanza y una invitación para reconocer que la donación de órganos cambia vidas.

Para muchas personas, tomar un vaso de agua, salir de viaje o disponer de tiempo son actividades cotidianas. Para Yessica Paola Mayorca, cada una de ellas representa una conquista. Hoy, esta mercadóloga, celebra su primer año desde que recibió su segundo trasplante de riñón en la E.S.E. Hospital Universitario Hernando Moncaleano Perdomo, una oportunidad que le permitió recuperar la libertad de vivir sin depender de una máquina de hemodiálisis.

Su historia comenzó a los 22 años, cuando le diagnosticaron insuficiencia renal. Durante 18 meses tuvo que someterse a diálisis, hasta que llegó la oportunidad de recibir su primer trasplante de riñón, el cuál perdió a los 4 años por quebrantos de salud. Desde entonces, comenzó una nueva fase de hemodiálisis que se extendió por casi diez años.

El 14 de octubre de 2025, fecha en la que se conmemora el día mundial de la donación de órganos, tejidos y trasplantes, Yessica recibió una llamada que cambió su vida. La donación era una realidad. “Mi vida cambió mucho. Aunque en hemodiálisis dejé muchos amigos, hoy tengo mi tiempo, puedo trabajar, viajar, hacer ejercicio, tener una alimentación más amplia y puedo tomarme toda el agua del mundo. Es una bendición, recuperé hasta la posibilidad de orinar. La gente no se imagina lo que hace la donación”, puntualizó.

Una decisión que transforma vidas

Sus palabras reflejan lo que significa para un paciente trasplantado recuperar aspectos de la vida que durante años estuvieron condicionados por la enfermedad. Pero detrás de cada trasplante existe una historia de solidaridad. En el caso de Yessica, la decisión de una familia de donar los órganos de su ser querido hizo posible que hoy pueda celebrar un año más de vida con nuevas oportunidades.

“Hoy solo quiero dar las gracias a esa familia que tomó la decisión de donar, que Dios les bendiga. Que sepan que, esos órganos están siendo cuidados. A las familias que son escépticas o aún no creen, les digo que la donación de órganos salva vidas, es un acto de amor y de fe. A los especialistas del hospital y a todo el equipo de apoyo, gracias por cuidar nuestras vidas”, concluyó.

El testimonio de Yessica refleja cómo un trasplante de riñón puede transformar la vida de quienes reciben esta oportunidad en el Moncaleano. Pero, sobre todo, recuerda la importancia de la donación de órganos y de expresar en familia la voluntad de ser donantes, un acto de solidaridad que puede brindar a otras personas la posibilidad de recuperar su bienestar, retomar sus proyectos y renovar la esperanza de seguir viviendo.