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Atlético Huila: crónica de una huida anunciada

Por: Faiver Eduardo Hoyos Pérez

Opinión

Se llevan 35 años de historia, domingos de sol ardiente en el Plazas Alcid, lágrimas de ascensos y derrotas que se asumen en el deporte. Lo que ha ocurrido con el traslado del Atlético Huila de Neiva a Yumbo, Valle, es una traición por parte de las dirigencia de los opitas.

Durante dos años, el grupo empresarial ecuatoriano encabezado por Maruan David Issa, llegó a Colombia en busca de una ficha deportiva con un libreto bien ensayado. Al inicio, prometieron respeto por la historia, compromiso con la región y un proyecto serio a futuro. Nos ilusionaron, hablaron de procesos, de paciencia, de identidad, y mientras el hincha opita resistía descensos, jugaba de local en Ibagué y veía morir su estadio, ellos preparaban la mudanza en silencio.

Que no vengan ahora a posar de víctimas; el problema del estadio Guillermo Plazas Alcid no nació ayer. Ellos lo sabían desde antes de firmar el cheque, aun así compraron el club. Apostaron y perdieron, pero en lugar de asumir el riesgo, optaron por la salida de empacar la historia ajena y llevársela por la puerta de atrás, como un bandido que huye de madrugada.

Definitivamente hay responsabilidades locales que se deben admitir. Los entes gubernamentales del Huila fallaron, no hubo un apoyo certero, la desidia institucional y la incapacidad para ofrecer soluciones dejaron al club contra las cuerdas. En eso también perdimos.

Sin embargo, una cosa es el abandono estatal y otra muy distinta el oportunismo privado. Si de verdad querían al Huila en nuestro departamento, alternativas existían sobre la mesa. Garzón, por ejemplo, jamás apareció en el radar de los nuevos “Embajadores de la India”. Nunca estuvo en sus planes porque el plan siempre fue otro.

Lo más espinoso del tema es que hace apenas unos días, varios clubes se oponían al traslado. De repente, como por arte de magia, o de lobby, todos cambiaron de parecer. La DIMAYOR, que se prestó desde un inicio para este entuerto, levantó la mano y aprobó la desaparición del Atlético Huila sin sonrojarse. Acá es donde personalmente me pregunto con ironía, ¿cuánta “mermelada” tuvo que correr para que la memoria pesara menos que los intereses?

Hoy nos dicen que nace el equipo de Yumbo del Valle, que es un proyecto moderno, sostenible y con futuro. Puede ser; pero también nace con una mancha difícil de borrar y es que su origen está construido sobre el despojo de otro club. El Yumbo pasará a la historia como un nuevo equipo en Colombia sin hinchada.

El señor Maruan y su combo deben entender que en Neiva serán recordados como personas no gratas. Es obvio que el fútbol es un negocio, pero también es identidad, arraigo y lealtad, y eso fue lo primero que ellos decidieron vendernos.

Desde este espacio les contesto que no nos sigan viendo la cara. Lo del Plazas Alcid fue apenas la excusa calculada para una decisión tomada tiempo atrás. La verdadera razón del traslado está en los intereses personales de unas directivas que encontraron respaldo en una DIMAYOR acomodada y complaciente.

En ese sentido, el Atlético Huila no murió por falta de fútbol ni por ausencia de hinchada; murió porque alguien decidió que su historia valía menos que una oportunidad de negocio. Nunca vinieron a quedarse, vinieron simplemente a usar la ficha.

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