Por: Ana María Rincón Herrera
Opinión
Como huilense, como mujer de lucha y como candidata a la Cámara de Representantes, lo que vivimos con la llegada de Abelardo de la Espriella al Huila fue mucho más que un evento político: fue un grito de dignidad de un pueblo cansado de la inseguridad, el abandono y las mentiras del poder.
El Centro de Convenciones José Eustacio Rivera quedó pequeño. Totalmente desbordado. Salones llenos, pasillos abarrotados y más de 500 huilenses por fuera queriendo entrar. Eso no lo logra una maquinaria, eso lo logra la esperanza cuando se convierte en fuerza popular, sin transporte, sin tamales ni prebendas.
Sentí el fervor huilense desde la organización de esta gran visita, junto al gran equipo que me acompaña y a un grupo de Defensores de la Patria. Vi la rabia contenida del campesino que ya no puede salir tranquilo a trabajar, la angustia de la madre que teme por sus hijos, la frustración del comerciante asfixiado por impuestos y por la extorsión, y la determinación del joven que no quiere heredar un país quebrado y sin oportunidades. Todos unidos en una sola voz: Colombia no aguanta más.
Abelardo no vino a prometer lo de siempre. Vino a decir verdades. Vino a enfrentar a los corruptos, a los violentos y a los políticos cómodos que han convertido al país en un botín. Por eso el pueblo lo aplaude, por eso lo sigue, por eso lo siente suyo.
Y en medio de esa multitud quedó claro algo poderoso: somos la manada del Tigre, un pueblo que se cansó de agachar la cabeza y decidió levantarse con coraje.
Como candidata del Huila por Salvación Nacional, en la lista del Tigre al Congreso, no vine a acomodarme al sistema. Vine a enfrentarlo. Vine a ser la voz de esta gente valiente que exige seguridad, empleo, respeto por el campo y oportunidades reales para nuestros jóvenes.
El Huila ya no está dormido.
El Huila está de pie.
El Huila está listo para dar la pelea por Colombia.
La jornada no fue un evento más. Fue una advertencia al poder: el pueblo despertó y no piensa retroceder.
El Tigre rugió en nuestra tierra.
Y aquí nació una manada dispuesta a cambiar la historia.
