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Sexta generación sin sentimientos te somete

Sin balas extermina y sin piedad aniquila la guerra del siglo XXI

Por: Olga Cecilia Vega

Opinión

No es casualidad, ni mandato divino; tampoco, se trata de un “desastre natural”. Colombia encara una nueva confrontación: una guerra de sometimiento tan inesperada como silenciosa. Pocos logran vislumbrarla, pero muchos la padecen bajo el agobiante peso del dolor.

Se trata de una doctrina de sometimientos con nuevas formas de dominación mediante el uso estratégico de la tecnología. No necesariamente se necesita recurrir a balas, bombardeos o enfrentamientos militares directos para alcanzar un amplio margen de control.

Ahora, através de herramientas tecnológicas, informativas, económicas y sociales, se pretende ejercer una influencia profunda sobre las poblaciones y las estructuras de poder de un Estado o nación.

Estas viejas y revividas doctrinas de sometimientos, acompañan la era de la tecnología con nuevas modalidades de manipulación y convicción, acarreando profundas consecuencias humanas.

Sismos inducidos, catástrofes supuestamente naturales, huracanes, sequías extremas y epidemias, forman parte de un esquema calculado de control y poder. A través de algoritmos y tecnologías; la dominación invisible es implacable.

De esta manera, un pequeño grupo de seres de carne y hueso, tan poderosos como temibles, estan logrando el control de los destinos del mundo, cuyos rostros desfilan a diario frente a nuestras pantallas de televisión y se hacen sentir como los nuevos falsos “MESIAS”

La guerra de sexta generación ya está en marcha en América Latina, articulándose con la agenda de regímenes autoritarios sustentados en modelos de orden y control territorial. Bajo la narrativa de una “regeneración social”, estas dinámicas instrumentalizan el caos, el miedo colectivo, las crisis institucionales y las perturbaciones económicas como mecanismos estratégicos de dominación.

Los sismos inducidos, las catástrofes supuestamente naturales, los huracanes, las sequías extremas y las epidemias forman parte, según diversas posturas, de un esquema calculado de sometimiento y poder basado en algoritmos y tecnologías. Desde este punto de vista, se trataría de una dominación invisible —tan implacable como inhumana, orientada al control político y diseñada para convencer, desprestigiar, manipular, generar temor y provocar una desestabilización social y económica.
Aunque para muchos resulte inverosímil, esta es una guerra temiblemente silenciosa que atraviesa el tiempo como un relámpago; una descarga brutal de energía que arrasa y pulveriza en fracciones de segundos. Su golpe certero resuena justo cuando el mundo confía y, sin dar tregua ni permitir la huida, lo detiene todo. Su esencia queda reflejada en citas bíblicas..

Indiscutiblemente, no hay mapa que sirva, no hay refugio que resista y ningún intento de huida encontrará salida. La realidad irrumpe para sacudir lo eterno: Ahora, dos paises hermanos Colombia y Venezuela, no solo, comparte una larga frontera y diferentes placas tectónicas, tambien el sorpresivo enfrentamiento al tan anunciado dolor.
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