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Dejar de cotizar a pensión durante meses o incluso varios años puede generar dudas sobre el futuro pensional, especialmente entre quienes han pasado por periodos de desempleo, trabajos informales o dificultades económicas. Una de las principales inquietudes es si todo el tiempo cotizado antes de esa pausa desaparece. La respuesta es no, pero el tiempo sin aportes sí tiene consecuencias que conviene conocer.
Las semanas que una persona haya cotizado previamente permanecen registradas en su historia laboral. Es decir, dejar de realizar aportes no borra las semanas que ya fueron pagadas ni obliga al afiliado a comenzar nuevamente desde cero cuando retome sus cotizaciones.
Lo que ocurre durante el periodo sin aportes es que no se generan nuevas semanas. Por ejemplo, si una persona deja de cotizar durante dos años, ese periodo no se suma a su tiempo cotizado. Cuando vuelva a realizar aportes, las nuevas semanas comenzarán a acumularse sobre las que ya tenía registradas.
La legislación no establece un número máximo de años durante los cuales una persona pueda permanecer sin cotizar antes de perder las semanas acumuladas. Sin embargo, una interrupción prolongada puede hacer que tarde más en completar las semanas que necesita para acceder a una pensión, dependiendo de su edad, del tiempo que ya haya cotizado y de las reglas pensionales que correspondan a su caso.
Por esta razón, una pausa en las cotizaciones no significa que el proceso pensional quede invalidado. El principal efecto está relacionado con el tiempo que deja de acumularse mientras la persona permanece por fuera del sistema.Uno de los primeros pasos para quienes han dejado de cotizar consiste en revisar su historia laboral. Allí deben verificar cuántas semanas aparecen registradas y comprobar que los periodos en los que efectivamente realizaron aportes estén incluidos.
También es importante identificar posibles inconsistencias. Puede ocurrir que algunos periodos trabajados o cotizados no aparezcan correctamente en la historia laboral. En esos casos, el afiliado puede adelantar las gestiones correspondientes ante la entidad administradora para solicitar la revisión y actualización de la información.
La revisión también permite establecer cuánto tiempo ha pasado desde el último aporte y cuántas semanas faltarían para cumplir los requisitos aplicables. Esta información resulta especialmente relevante a medida que avanza la edad, pues permite conocer con mayor claridad la situación pensional y las cotizaciones que todavía serían necesarias.
Retomar los aportes después de un periodo sin cotizar permite continuar con la acumulación de semanas desde el punto en el que había quedado registrada la historia laboral. Por eso, haber pasado varios años sin realizar pagos no significa perder automáticamente lo construido durante los años anteriores.
La situación puede variar de una persona a otra, por lo que conocer las semanas efectivamente registradas y los requisitos que le corresponden resulta fundamental antes de tomar decisiones sobre su futuro pensional. Revisar periódicamente la historia laboral puede ayudar a detectar errores, establecer cuánto falta y evitar que periodos de cotización queden por fuera del registro.
