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Luz Mercy recuerda a su sobrino desde que era un niño. Crecieron juntos y apenas los separaban unos pocos años. Compartieron incluso la habitación y, como ella misma lo cuenta, durante buena parte de su infancia fue su niñera.
Por circunstancias familiares, cuando Jhon Jaivinson tenía apenas un año y medio llegó a vivir con sus tíos y sus abuelos maternos. Allí creció, rodeado de quienes terminaron convirtiéndose en su familia más cercana y permanecieron a su lado hasta el día en que desapareció.
Desde muy joven comenzó a trabajar para ayudar con los gastos de la casa. Mercy recuerda que lo buscaban para hacer distintos oficios porque, aunque apenas era un adolescente, su contextura y su manera de desenvolverse hacían que pareciera mayor. Lo describe como un muchacho fuerte, trabajador, decente y siempre dispuesto a ayudar.

En julio de 2010, cuando tenía 15 años, Jhon Jaivinson salió de casa para trabajar, como lo hacía habitualmente. Pero ese día no regresó.
Su abuela Magnolia y su tía comenzaron a preguntar por él desde las primeras horas de su ausencia. Buscaron entre familiares, conocidos y personas de confianza. Con el paso de los días recibieron versiones que aumentaron la incertidumbre: alguien les contó que Jhon Jaivinson había sido contactado por un grupo armado no estatal. Desde entonces comenzó una búsqueda que durante años estuvo acompañada por preguntas sin respuesta.
Mientras su familia intentaba reconstruir sus últimos pasos, en otro lugar de Neiva permanecía un cuerpo al que nadie había podido devolverle un nombre.
La misión humanitaria adelantada en el Cementerio Central de Neiva
El Cementerio Central de Neiva guarda desde hace décadas historias de personas que llegaron hasta allí sin que sus familias supieran dónde estaban. En febrero de 2023, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) identificó 15 puntos de interés para continuar buscando personas dadas por desaparecidas en este camposanto. Uno de esos lugares fue el columbario conocido como Monumento 14.
En septiembre de 2025, y luego de distintas fases de búsqueda en este cementerio, el equipo recuperó un cuerpo que permanecía en la bóveda 291. La recuperación abrió un nuevo reto hacia la confirmación de la identidad del cuerpo y la búsqueda de su familia.

En octubre de ese mismo año, integrantes de la Cooperativa Multiactiva Agropecuaria por la Paz, COAGROPAZ, conformada por firmantes del Acuerdo de Paz, participaron voluntariamente en un encuentro con el equipo de investigación del Plan Regional de Búsqueda del Norte del Huila.
Durante ese espacio compartieron información y fotografías que permitieron reconocer algunos rasgos de Jhon Jaivinson y orientar la investigación. Ese aporte propició la confianza. Fue determinante para acercar dos historias que durante años habían permanecido separadas: la de un cuerpo que esperaba recuperar su nombre y la de una familia que nunca dejó de buscar. Con esta nueva información, el equipo logró localizar a la familia de Jhon Jaivinson y vincularla al proceso de búsqueda en Neiva.
Fue también en octubre de 2025 cuando su mamá, Emperatriz Trujillo Calderón, solicitó formalmente la búsqueda ante la Unidad de Búsqueda y entregó sus muestras genéticas. Los análisis posteriores permitieron confirmar el vínculo biológico.
El regreso del cuerpo de Jhon Jaivinson a casa
Su mamá, abuelos, tíos y hermanos se reunieron para despedirlo. Algunos viajaron desde otras ciudades para estar juntos en ese momento. Primero estuvieron en su casa, en un espacio íntimo, recolectando recuerdos; después se dirigieron al Cementerio Central de Neiva, donde finalmente pudieron despedirlo con su nombre.

«Él fue un muchacho muy decente y respetuoso con la familia. Durante mucho tiempo nos dijeron que a él lo habían desaparecido lejos. Gracias a Dios hubo quien nos apoyara, porque mis hijos me insistían en no continuar una búsqueda sola. A las familias que han pasado por estos hechos les digo que no dejen de buscar a sus seres queridos», recuerda Ofelia Calderón Bustos, abuela de Jhon Jaivinson.
La historia de Jhon Jaivinson da cuenta de que la búsqueda se construye con las voces de quienes deciden compartir información valiosa. Una fotografía, un recuerdo, un nombre o un dato pueden convertirse en un puente entre una persona desaparecida y quienes llevan años esperando volver a encontrarla.
En el Cementerio Central de Neiva, la Unidad de Búsqueda ha recuperado alrededor de 101 cuerpos desde 2024. Estos cuerpos avanzan actualmente en procesos de análisis e identificación en el Centro Integral de Abordaje Forense e Identificación (CIAFI), en Neiva, para la Regional Sur, integrada por los departamentos de Huila, Caquetá y Putumayo, en articulación con el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses
