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En el municipio de Teruel, Huila, tres mujeres lideran un emprendimiento familiar que rescata una receta transmitida por generaciones. María Edith Rodríguez, su madre y su hermana están al frente de Superlonga, un pequeño negocio de embutidos artesanales cuya principal característica es la ausencia de aditivos químicos.
Las longanizas y chorizos que producen siguen un método tradicional: solo utilizan carne de cerdo, res, chicharrón y condimentos naturales como tomate, cebolla, ajo y sal. La receta, según Rodríguez, proviene de su abuela, quien las preparaba en el campo y las colgaba para que se ahumaran con leña. Su madre continuó esa práctica desde la galería del pueblo y, con el tiempo, la responsabilidad pasó a la nueva generación.

El producto se comercializa por libras. Cada libra de chorizo incluye siete unidades y cada libra de longaniza ofrece cinco porciones. El precio actual es de 16.000 pesos por libra. La producción es limitada y se realiza de forma manual por las tres integrantes del emprendimiento.
Superlonga ya tiene presencia en Neiva gracias a un servicio de domicilios y a la difusión que han logrado a través de redes sociales, especialmente Facebook. A pesar de estos avances, Rodríguez señala que no han recibido apoyo institucional ni del gobierno local ni del departamental, y que las dificultades en el mercado persisten.

“Competir con productos industriales es complejo. Muchos consumidores optan por embutidos más baratos, aunque estén procesados. Lo natural es más costoso, y eso influye en las decisiones de compra”, explica.
El taller familiar funciona sin intermediarios, sin maquinaria automatizada y con materias primas seleccionadas. Las tres mujeres que lo sostienen son madres cabeza de hogar. Han logrado mantener la producción, ampliar su clientela y conservar el método original de preparación sin modificar la receta base.

Superlonga es, para sus creadoras, una forma de conservar una práctica culinaria local y al mismo tiempo generar ingresos. Su meta es consolidarse en Neiva y expandirse hacia otras zonas del departamento, sin perder el enfoque artesanal con el que comenzaron.

