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Olga Cecilia Vega Cubillos ha construido su trayectoria periodística en escenarios donde informar implicaba asumir riesgos y conocer de cerca el conflicto armado colombiano. Periodista investigativa y escritora, es reconocida como la única corresponsal de guerra de Colombia, una labor que la llevó a recorrer zonas selváticas y de conflicto, además de ejercer su oficio en el Huila y trabajar para medios como RCN y El Nuevo Herald de Miami.
Su experiencia también estuvo ligada a la mediación en nombre del Gobierno de Estados Unidos, para la liberación de secuestrados y al cubrimiento de hechos relacionados con los grupos armados. Su trabajo la llevó a establecer contacto con actores del conflicto y a participar en gestiones humanitarias relacionadas con personas que permanecían en poder de las FARC.
Desde esa perspectiva, Vega Cubillos analiza en entrevista con LaÚltima los desafíos que enfrenta Colombia en materia de seguridad, el papel del narcotráfico, la Jurisdicción Especial para la Paz, los procesos de negociación y el escenario que podría enfrentar el país durante el próximo Gobierno de Abelardo de La Espriella.
La Última: Desde su experiencia como periodista investigativa y corresponsal de guerra, ¿qué considera que debería hacer el Estado para enfrentar a los grupos armados sin repetir las estrategias de violencia aplicadas durante décadas?
Olga Cecilia Vega Cubillos: Respondo desde mi experiencia de quien caminó la selva cubriendo informaciones de orden público y sabe lo que cuesta cada vida humana. Colombia no necesita más guerra; sí requiere con urgencia orden y reorganización en materia de seguridad, no exterminio humano.
Urgente se deben implementar nuevas medidas de control por parte del Estado y la Fuerza Pública, pero sin caer en extremos. No podemos retroceder más de seis décadas de violencia que tanto dolor y vidas nos han costado. No se puede intentar controlar los grupos armados repitiendo acciones bélicas de exterminio que ya probamos y que no han dado resultado sin lograr una paz total.
Sin embargo, Colombia se debe alistar para un escenario de “mano dura total” Sectores de seguridad advierten que Colombia enfrentará en los próximos meses una política de confrontación directa contra grupos armados, similar a los operativos que fueron ejecutados por Estados Unidos en el Caribe y a los conflictos en Medio Oriente.
La Última: ¿Considera que el conflicto se va a intensificar?
Olga Cecilia Vega: La tesis que se difunde es: “se someten o se mueren. Ya no hay zonas grises”. Los operativos serán similares a los ya realizados contra narco lanchas desde septiembre de 2025, donde Estados Unidos, logro destruir decenas de embarcaciones en el Caribe. En Colombia se prevé replicar esta estrategia en el Pacífico y Caribe para golpear rutas del narcotráfico que se desplazan por zonas fronterizas
De igual forma, Se cita como referencia la operación contra “Niño Guerrero”. La advertencia es de uso de inteligencia y armamento de alta tecnología contra cabecillas de disidencias, ELN y crimen organizado.
Puedo asegurar que el fin del diálogo será inminente. El mensaje es claro: se acaba el tratamiento político. “Los derechos humanos son para los buenos”. Los analistas advierten que esto abrirá un debate sobre los límites del Estado y el Derecho Internacional Humanitario.
Segun información de alto poder, “el caballo de troya ya se entregó en las regiones” y que en la posesión del gobierno se verán “sorpresas”.
La Última: ¿Colombia va hacia una confrontación total y completo control territorial?
Olga Cecilia Vega: El adagio “si quieres paz, prepárate para la guerra” resume la advertencia que circula entre sectores de seguridad en Colombia: el país se encamina a un cambio de doctrina donde se acabarán los grupos armados ilegales.
Indudablemente, el manual belico ejecutado por Estados Unidos internacionalmente, será modelo para lo que sucederá en territorio colombiano a partir del 7 de agosto y en los próximos meses.
Los golpes militares serán de alta precisión contra estructuras criminales, contra cabecillas y se advierte el uso de inteligencia satelital y armamento de precisión para neutralizar a líderes de grupos subvercivos y bandas criminales que operan dentro de Colombia. La consigna apunta a una sola voz “se someten o se mueren. Ya no hay zonas grises”.
En fin la ‘Doctrina de guerra de sexta generación”
apunta zonas especificas, no de invasión masiva, con la utilización de drones, ciberataques y operaciones quirúrgicas. En Colombia esto se traduciría en una política de confrontación directa, sin mesas de diálogo, bajo el argumento de que “los derechos humanos son para los buenos” y que los terroristas no tendrán ese privilegio. La implementación de esta doctrina abriría un debate nacional sobre los límites entre seguridad, legalidad y Estado de Derecho.
En algún momento, el Gobierno se verá obligado a sentarse a renegociar con los grupos armados y criminales, pero esa negociación no puede ser una entrega. No puede dar beneficios que les permitan consolidar control territorial. Se necesita autoridad con inteligencia. Fuerza con humanidad, porque la guerra ya nos enseñó que matar no pacifica. Salvar sí. La paz se encuentra en la conciencia humana.
La Última ¿Por qué considera que el narcotráfico debe ser una prioridad dentro de la estrategia de seguridad y qué medidas deberían adoptarse para combatir su influencia sobre las instituciones del Estado?
Olga Cecilia Vega: El narcotráfico ha destruido a Colombia por décadas, financia la guerra desde adentro, es el mayor flagelo del Estado; por eso, urge que se ataque de raíz o se continuará con el mismo caos de violencia. Es prioridad que el Gobierno ejerza total control territorial con aliados internacionales que colaboren de verdad en Inteligencia y fuerza pública. Pero principalmente, el control debe empezar en casa, por las arcas del Estado. Allí es donde se ha filtrado la mayor corrupción ligada al narcotráfico, empezando en las campañas políticas. Mientras el dinero sucio entre por las instituciones, ningún plan de seguridad va a funcionar, muchísimo menos la erradicación manual ni la sustitución de cultivos.
La Última ¿Cuál es su evaluación de la Jurisdicción Especial para la Paz y qué cambios considera necesarios para fortalecer el control sobre quienes hicieron parte del conflicto armado?
Olga Cecilia Vega: Yo transité la selva colombiana y sé lo que cuesta sacar a un hombre del monte; la Jurisdicción Especial para la Paz , JEP, se volvió un instrumento jurídico muy importante, pero a su vez permisivo con el tránsito delictivo de una fracción de quienes hicieron parte del conflicto armado. Considero que faltó control y sí, sobraron otorgamientos. La vigilancia brilló por su ausencia y el Estado falló en promesas. Situación supremamente delicada. Indiscutiblemente la JEP debe ser reorganizada y no eliminada, porque, por más fallas que presente, es mejor tener a los actores del conflicto visibles y sometidos a la ley que tenerlos escondidos en el monte reorganizando su accionar criminal. Se debe reformar la JEP con mayor control y rigor, sin que las víctimas queden en el centro del escenario. Después de los distintos intentos de negociación con los grupos armados,
La Última ¿por qué considera que el diálogo sigue siendo necesario para alcanzar la paz en Colombia?
Olga Cecilia Vega: El diálogo nunca fracasa. Si fracasan las medidas que se toman para intentar alcanzar la Paz. El diálogo siempre será el único camino de concientización y de humanización. Lastimosamente a Colombia le ha convenido vender el sofisma de “Guerra y Paz”. El conflicto es el mejor negocio: recursos internacionales, contratos, titulares de prensa, etc., pero sin resultados positivos para la gente. La paz se ha intentado desde gobiernos anteriores y ha fracasado. No empezó ni dependió del presidente Gustavo Francisco Petro Urrego, quien la intentó y fracasó. Mientras sigamos viendo la paz como un escenario financiero y no como un deber del Estado, seguiremos igual. “Con diálogos, con armas, con atención y aportes internacionales y convertida en la caja menor financiera de Colombia.
La Última ¿Qué experiencia le dejó haber cubierto liberaciones de secuestrados y recorrido zonas de conflicto, y cómo cree que esa experiencia puede contribuir a una salida negociada al conflicto?
Olga Cecilia Vega Yo caminé el monte cubriendo noticias exclusivas y mediando liberaciones de secuestrados. Sé que es difícil, pero no imposible. “O negociamos para desarmar de verdad, o repetimos la historia”, y esta no debe repetirse.
La Última ¿Cómo analiza el escenario que enfrentará el Gobierno del presidente electo Abelardo De La Espriella en sus primeros meses y qué riesgos observa en su propuesta de seguridad frente a los grupos armados?
Olga Cecilia Vega Los primeros meses del Gobierno del presidente electo Abelardo De La Espriella serán muy difíciles. Su anuncio de “se entregan o mueren” enciende todas las alarmas, porque Colombia no se puede comparar con El Salvador, un país pequeño de 6 millones de habitantes y con pandillas sometidas, mientras Colombia con 53.5 millones de habitantes y grupos al margen de la ley con estructuras guerreristas de 60 años, son más difíciles de controlar, máxime cuando estos grupos son financiados por cultivos ilícitos, narcotráfico y ONG’s extranjeras. Son dos realidades totalmente distintas.
La población colombiana está agotada de conflicto y de sangre. No soporta más inseguridad y promesas inalcanzables. Por eso, el primer paso no puede ser el exterminio humano. No se puede convertir el país en un Holocausto. Si ejecutarse un control territorial militar total y luego: un acuerdo urgente de desmovilización total de los grupos irregulares, con compromisos mutuos, serios y reales. Sin sangre, pero sí, bloqueando todo acceso de armas y sacando a estos grupos subversivos y criminales de sus refugios selváticos. La solución no está en crear ejércitos paralelos de exterminio humano, ni más enfrentamientos bélicos estando de por medio nuestros campesinos y gente inocente.
Entendamos algo: nada de esto funciona si no ponemos a las víctimas al centro del conflicto y asfixiar las finanzas del narcotráfico que sostienen a los grupos criminales.