Económicas
El comportamiento del agua en los embalses y las condiciones de temperatura comienzan a generar preocupación entre los productores piscícolas del Huila, ante la posibilidad de que el fenómeno de El Niño se intensifique durante los próximos meses y reduzca la disponibilidad del recurso necesario para mantener la producción de tilapia.
El sector ya trabaja en la definición de medidas preventivas que permitan anticiparse a una eventual disminución de los caudales y evitar afectaciones en los peces. La vigilancia estará concentrada tanto en los grandes embalses como en los sistemas productivos ubicados en tierra, donde también podrían presentarse dificultades si disminuye la oferta hídrica

Según las proyecciones citadas durante las mesas de trabajo entre autoridades, entidades técnicas y productores, existe una probabilidad superior al 95% de que las condiciones asociadas a El Niño se consoliden durante el segundo semestre de 2026, con un riesgo de entre 69% y 81% de alcanzar una intensidad fuerte o muy fuerte entre octubre y diciembre, con posibles efectos hasta el primer trimestre de 2027.
En el caso de la piscicultura, uno de los principales puntos de seguimiento será el embalse de Betania, donde se desarrolla cerca del 30% de la producción de tilapia del departamento. Para responder a los posibles cambios en sus condiciones se estableció un sistema de alertas según el nivel del embalse. Por encima del 70% se consideran condiciones normales, entre 70% y 50% se activa la alerta amarilla, entre 50% y 35% la naranja y por debajo del 35% la roja.
Actualmente, los niveles de los principales embalses todavía permiten mantener las actividades en condiciones favorables. El Quimbo registra un nivel de embalsamiento cercano al 73%, mientras que Betania se encuentra alrededor del 76%. Sin embargo, el comportamiento de estos registros será objeto de seguimiento permanente ante la posibilidad de una reducción de los caudales.
Para fortalecer el monitoreo se proyecta implementar una plataforma tecnológica que permita consultar diariamente los niveles de los embalses y recopilar información de las unidades productivas. Los piscicultores podrán reportar variables como temperatura, pH, oxígeno disuelto, saturación de oxígeno, mortalidad de peces y hora de toma de las muestras, con el fin de detectar oportunamente cualquier alteración.

Entre las medidas preventivas también está el control de las densidades de siembra en los cultivos ubicados en los embalses y en sistemas productivos en tierra, como estanques, geomembranas y sistemas de recirculación. Además, se contempla reforzar los protocolos de bioseguridad ante el riesgo de aparición de patógenos asociados a cambios en las condiciones del agua, incluida la vacunación de alevinos.
Las medidas son discutidas entre representantes del sector piscícola y entidades relacionadas con la gestión del agua, la producción, el medio ambiente y la generación de energía. El propósito es establecer respuestas de acuerdo con la evolución de los niveles de los embalses y las condiciones que se presenten en cada sistema productivo.
El Huila aporta cerca del 37% de la producción piscícola nacional, representada en unas 87.864 toneladas de carne de pescado, por lo que una eventual reducción de la oferta hídrica podría tener efectos importantes sobre esta actividad. El seguimiento durante los próximos meses será clave para anticipar escenarios de riesgo y reducir posibles pérdidas en los cultivos.
