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Más de dos años después de haber viajado a Polonia, en Europa de este. en busca de oportunidades laborales, Angely Giselle Rodríguez Garzón se preparaba para regresar a Colombia. La joven de 21 años, oriunda de Aipe, tenía previsto viajar el 2 de septiembre, pero tres días antes sufrió un accidente de tránsito que le provocó una fractura de pelvis y ahora permanece en ese país sin poder caminar ni sentarse.

Según contó a LaÚltima.com.co el accidente ocurrió el sábado, aproximadamente a las 5:30 de la tarde, cuando Angely se movilizaba junto con nueve personas más en una camioneta tipo van. El grupo se dirigía desde la zona de Kaszuby hacia Giżycko para compartir una comida de despedida, precisamente antes del viaje que la joven tenía programado para regresar a Colombia. Ese día había llovido durante varias horas y, según su relato, la vía estaba resbalosa.
Al llegar a una curva, el conductor intentó enderezar el vehículo, pero las llantas se bloquearon y la van perdió el control. El automotor pasó hacia el otro carril y terminó volcado después de dar aproximadamente dos vueltas. Angely viajaba en la parte delantera derecha, junto al conductor y otro pasajero, y recibió el primer impacto en el lado donde se encontraba.
Tras detenerse el vehículo, varios de los ocupantes resultaron heridos. Angely tenía un vidrio incrustado en uno de sus brazos y algunos rasguños, pero en ese momento no pensó que hubiera sufrido una lesión de gravedad. Llevaba puesto el cinturón de seguridad y, después de desabrocharlo, intentó salir de la van. Fue entonces cuando se dio cuenta de que su pierna izquierda no respondía.
“Quise poner el pie, pero no me daba para caminar ni para apoyarlo”, contó. Sus compañeros tuvieron que ayudarla a salir y, cuando uno de ellos la cargó para retirarla del vehículo, comenzó a sentir un fuerte dolor en la espalda y la pelvis. Luego fue ubicada sobre el pasto, junto a la van, mientras llegaban los organismos de emergencia.
Bomberos y algunas personas que se detuvieron en el lugar auxiliaron a los ocupantes antes de que fueran trasladados a un centro médico. Angely fue llevada a una clínica, donde recibió medicamentos y fue sometida a diferentes exámenes. Inicialmente pensaba que el dolor podía corresponder a una inflamación o un hematoma, pero posteriormente le informaron que tenía una fractura de pelvis.
La joven permaneció en el centro médico desde el sábado hasta el martes. Durante ese periodo, según explicó, recibió medicamentos mediante inyecciones y le practicaron una radiografía y una ecografía. Sin embargo, asegura que no recibió información clara sobre el tratamiento que debía seguir ni sobre si la fractura requería una intervención quirúrgica.
“Todavía no sé si necesito cirugía o solamente reposo”, manifestó Angely, quien asegura que al momento del alta únicamente le indicaron que debía permanecer en reposo durante seis semanas y continuar posteriormente con terapias.

Otro de los inconvenientes que enfrenta está relacionado con el idioma. Angely entiende parte del polaco, pero no domina el idioma y asegura que los documentos que le entregaban en el centro médico estaban escritos únicamente en polaco. Según su relato, tampoco contó con un traductor en español. El martes firmó un documento que pensaba correspondía a la autorización para recibir medicamentos, pero posteriormente entendió que se trataba del documento relacionado con su salida del hospital.
Elizabeth Garzón, madre de Angely, contó que su hija salió del centro médico con medicamentos para continuar el manejo y con una obligación económica que, según la información entregada a la familia, sería de aproximadamente 7,4 millones de pesos colombianos. Para poder abandonar el lugar, la joven habría firmado un pagaré con un plazo de siete días para responder por ese valor.
La familia intenta establecer si los gastos pueden ser cubiertos por la póliza del vehículo involucrado en el accidente. Angely asegura que cuentan con información del automotor y de la póliza, pero que no han logrado obtener todos los datos necesarios para adelantar el trámite. Mientras tanto, permanece en la vivienda de unos amigos colombianos que pudieron recogerla después de su salida del hospital.
Su hermana también se encuentra en Polonia, pero vive en un alojamiento proporcionado por una agencia de trabajo, donde las condiciones no permiten recibir visitas. Por esa razón, los amigos que acudieron por Angely son quienes actualmente la ayudan con su alimentación y otras necesidades, mientras su familia busca una alternativa para garantizar su atención y regreso.
La joven no puede caminar ni sentarse y debe permanecer acostada. El traslado desde el hospital hasta el lugar donde permanece actualmente fue realizado con ayuda de una camilla. A esto se suma que el vuelo que tenía programado para el 2 de septiembre se perdió, luego de que no pudiera presentar ante la aerolínea la documentación médica que acreditara las condiciones derivadas del accidente.
Angely asegura que intentó justificar la pérdida del vuelo, pero que el centro médico no le entregó una historia clínica o un certificado que pudiera presentar ante la aerolínea. Según explicó, recibió un CD con uno de los exámenes, documentos relacionados con los medicamentos y las indicaciones para continuar el manejo en casa, pero esa documentación no fue considerada suficiente.
La joven también afirma que ya recibió una orden de deportación en Polonia. Ahora, mientras continúa tomando los medicamentos formulados, espera que pueda concretarse un retorno humanitario a Colombia. Su principal solicitud es poder regresar en condiciones que tengan en cuenta que no puede sentarse ni caminar y que necesita ser trasladada en camilla o mediante un mecanismo adecuado para su estado.
Desde Aipe, Elizabeth Garzón pide ayuda para que su hija pueda regresar y continuar su recuperación junto a la familia. “Quiero tenerla, cuidarla, darle sus medicamentos y el tratamiento que necesita”, expresó la madre, mientras Angely permanece en Polonia a la espera de una solución que le permita volver a Colombia.
