inicioOpinión¿Quién se enfentará a Cepeda? La verdadera disputa en la segunda vuelta

¿Quién se enfentará a Cepeda? La verdadera disputa en la segunda vuelta

Por: Carlos Ernesto álvarez Ospina

Opinión

Las próximas elecciones presidenciales en Colombia, lejos de resolverse en una sola jornada, parecen encaminadas inevitablemente hacia una segunda vuelta. El escenario político actual, fragmentado y altamente polarizado, hace prácticamente imposible que algún candidato logre consolidar una mayoría absoluta en primera vuelta. Bajo esa premisa, la discusión de fondo no es si habrá balotaje, sino quién acompañará a Iván Cepeda en esa instancia definitiva.

Desde mi perspectiva, Cepeda tiene altas probabilidades de asegurar un lugar en la segunda vuelta. Su posicionamiento dentro de un sector político consolidado, sumado a una base electoral disciplinada, le permite arrancar con ventaja frente a otros aspirantes. Sin embargo, el verdadero interrogante es quién será su contendor. Aquí es donde emergen dos figuras que, aunque cercanas en ciertos sectores del espectro político, representan estrategias profundamente distintas: Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella.

En mi criterio, resulta más viable que Paloma Valencia pueda derrotar a Cepeda en una eventual segunda vuelta. ¿La razón? Su disposición a construir alianzas. Paloma ha demostrado apertura hacia distintos partidos y sectores que, más allá de ideologías rígidas, representan a amplios segmentos de la ciudadanía. Esa capacidad de articulación política no es un detalle menor, en segunda vuelta, gana quien logre sumar, no quien se mantenga inamovible. Por el contrario, de la Espriella, al menos hasta ahora, ha mantenido una postura más cerrada frente a la construcción de coaliciones. Si bien esto puede fortalecer una imagen de coherencia o firmeza, también limita su capacidad de crecimiento electoral en un escenario donde los apoyos transversales son determinantes. No obstante, este panorama no es estático: si de la Espriella decide flexibilizar su estrategia y abrirse a alianzas, el tablero podría cambiar de manera significativa.

Más allá de los nombres, hay un elemento central que define mi postura y es evitar el continuismo del actual gobierno. Considero que Colombia no puede prolongar un modelo que, en mi opinión, ha sido profundamente desacertado. Particularmente, la política de “Paz Total” se ha convertido en uno de los capítulos más cuestionables, tanto por sus resultados como por su ejecución.

En ese sentido, la segunda vuelta no será simplemente una elección entre dos candidatos, sino una decisión sobre el rumbo del país. Más que afinidades personales o simpatías políticas, lo que estará en juego es la posibilidad de corregir el curso o de profundizar un proyecto que, para muchos, ha generado más incertidumbre que soluciones. Así, la pregunta persiste: ¿quién llegará a enfrentar a Cepeda? La respuesta no solo definirá una contienda electoral, sino el futuro inmediato de Colombia.

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